La directora ha confesado que el título del documental se le ocurrió porque la primera vez que visitó la zona hacía mucho viento y, además, este tiene connotaciones de cambio, de transición, de viajar y de locura, significados poéticos que le parecieron apropiados.
El rodaje de Ad Ventum ha durado cinco años y ha sido "largo y complicado" debido a la necesidad de viajar en diversas ocasiones a la zona.
El corcho es fundamental en el relato, ya que -además de ser la principal forma de subsistencia de los habitantes del lugar- funciona como metáfora de "los valores de aislamiento y protección asociados al material con la psicología de la sierra de Brejeira".