“Un día, estando, como de costumbre en el conservatorio del jardín Botánico de Milán, presencié por una rara casualidad, el corte de un gigantesco Cactus peruvianus…, la mutilación de este patriarca de los cactus, que era una de las plantas de mi predilección, me produjo un vago pesar, como si hubiera sido un ser animado y sensible, y esa extraña circunstancia hizo nacer en mí la primera simpatía hacia el Perú, su patria: presagio sin duda de mi futuro viaje a este país”, explicó Raimondi sobre los motivos de su viaje.
El documental cuenta con el soporte científico del Museo Raimondi, situado en Lima.