Michael Lantieri es alguien que ha tenido una larga trayectoria en el arte de los efectos especiales. Tras debutar con los efectos especiales de Blue Thunder, Flashdance y The Last Starfighter, este artista fue teniendo una carrera bastante prometedora. Uno de sus trabajos más reconocidos sería darle vida a los dinosaurios de Jurassic Park junto a Phil Tippet y Stan Winston. Pero cuando a Winston se le ocurrió dirigir Pumpkinhead, Lantieri decidió sumarse al fenómeno de artistas de efectos especiales dirigiendo películas. Komodo fue la única película que Lantieri pudo dirigir y es una película que quedo bastante olvidada debido a la mala reputación que tuvo en su época. No porque fuera una de las peores películas de la historia, sino por ser un equivalente de las películas de monstruos de serie B. Los años 90 estaban llegando a su fin y el cine había empezado a modernizarse con el avance digital. Ese mismo año se había estrenado The Matrix y había provocado un cambio de panorama junto con otros blockbusters estrenados en la misma década. Se podría decir que para ese entonces, Komodo se veía algo obsoleta por sentirse como un producto de serie B.
La historia es bastante sencilla y no es mucho que pedir, dado que el guion estuvo a cargo de Hans Bauer. Un novato que recién había debutado en el cine con el guion de Anaconda. Mientras aquella película tenía un guion mucho más consistente, el guion de Komodo peca de omitir algunos detalles que solo quedan bajo la imaginación del espectador. Lo que se entiende desde el inicio es que los komodos fueron traídos a la Isla Emerald de forma ilegal. Las criaturas no habían provocado ningún disturbio hasta que la compañía petrolera empezó a instalarse. Patrick y Victoria se vuelven los únicos testigos de la repercusión que deja la compañía, pero es algo que descubren por casualidad. Patrick solo es un chico que debe lidiar con el trauma de la muerte de sus padres y de forma implícita desarrolla el comportamiento de un soldado. La primera señal antes del suceso traumático es la petrolera abandonada donde Patrick monta su propia cocina. Aunque no es claro que ya cazaba animales desde antes, ya es más adelante cuando se ve una versión salvaje de Patrick que da a entender que tiene la capacidad de sobrevivir en la jungla. No parece tener mucho sentido, pero al ser alguien que ha tenido contacto con la naturaleza desde antes, se nota que es un conocedor por más inverosímil que parezca. La película reserva el lado salvaje de Patrick como una sorpresa que no se ve venir y se enfoca más en Victoria y Oates. Victoria es una psicóloga que recurre al método de exponer al paciente a su experiencia traumática para afrontarla. Ella se vuelve el catalizador al impulsar que Patrick regrese a la isla sin tener conocimiento de lo que le aguarda. Victoria se vuelve la protagonista y no hay mucho más que decir de ella. Solo que se vuelve testigo de algo importante cuando conoce a Oates. Este personaje se presenta como un mercenario cualquiera, pero sus llamadas con Bracken son señales de que hay algo más. Oates es alguien listo con conocimiento sobre los komodos y sabe bastante sobre lo que está ocurriendo. Los motivos que tiene Oates para verse involucrado es por un trágico pasado vinculado con los komodos y la compañía petrolera. Él accede cazar a los komodos nada más por la oportunidad que le da Bracken de limpiar su nombre. Oates es alguien que respeta a los komodos, pero ha sido acusado de un crimen que no cometió y solo puede liberarse de ello cazando a estas criaturas. Oates es sin duda el mejor personaje que la película ofrece. Aunque el elenco es bastante reducido, la película consigue contar bien la historia. Pero deja de lado algunos que merecían más participación. Martin Gris es un personaje agradable desde el inicio que ha tenido una amistad con la familia de Patrick. Este personaje merecía participar más por lo simpático que era, así que fue una lástima dejarlo como un personaje secundario que luego es descartado. Bracken también merecía participar más porque es la mente maquiavélica detrás de todo. Su objetivo principal es mantener la reputación de la compañía sin importar los costos. Él ve a los komodos como una amenaza para el negocio por las matanzas que provocan. No opta por recurrir a las autoridades debido a que los komodos son una especie en peligro de extinción y quiere evitar la mala publicidad que los ecologistas podrían darle si se supiera todo. Prefiere solucionar el problema de forma clandestina manipulando a Oates para que sea su mercenario. Bracken tiene lo necesario para ser un gran antagonista, pero la película decidió dejarlo en segundo plano. Denby es el único personaje secundario que fue bien utilizado al ser el único amigo que tiene Oates.
El ritmo es suave, pero la película está bien contada y va por un buen camino hasta que un par de incoherencias empiezan a ocurrir en los últimos minutos. Los saltos que hace y los espacios vacíos que se dejan serían una desventaja para la película. Lo que la sostiene y no decepciona para nada son los komodos. Estas criaturas se presentan como una amenaza debido a que la compañía petrolera contaminó todo el ecosistema y eso sin duda pudo haber matado a varios animales que los komodos necesitaban para alimentarse. Los komodos se vuelven la amenaza principal porque al no haber animales vivos, los humanos se convierten en su única fuente de alimento. No se sabe bien el grado de matanzas que estos animales ha provocado, pero debió ser muy alarmante para que Bracken ordene su inmediato exterminio sin que haya testigos. Hay que reconocer que los komodos son lo mejor de la película. Lantieri no estuvo a cargo de su diseño, pero los encargados de darles vida hicieron un buen trabajo. Hay momentos donde se usan animatronicos que están bien hechos y se pueden apreciar bastante. Ya para las secuencias de acción decidieron usar efectos digitales que no se ven muy mal. Los komodos en CGI se ven bastante bien, son muy ágiles y tienen la misma ferocidad de los dinosaurios de Jurassic Park. La calidad del CGI es la misma que la del clásico de Spielberg y aunque ya tiene sus años, es un CGI que no envejeció mal. Hasta cierto punto la película tiene la sensación de Jurassic Park y eso está incluso en la partitura de John Debney. No es una música épica como la de John Williams, pero es una música que se siente muy silvestre y encaja con el ambiente de la película.
Komodo es una película que no tiene la misma magnificencia de Jurassic Park por apegarse bastante a la temática de una película de monstruos de serie B. Pero es una película que fue bastante menospreciada y estaría al mismo nivel que Anaconda. Tiene sus fallos, pero es una buena película de monstruos que se puede disfrutar. Además, lo que hace que esta película merezca una oportunidad es que se trata posiblemente de uno de los primeros antecedentes de las películas de Sci Fi Channel. Su estructura narrativa y uso de CGI tienen similitudes con lo que Sci Fi Channel haría en la década siguiente. Michael Lantieri no logró hacer una película que tuviera la misma reputación que aquellas en las que ha colaborado, pero refleja bastante su aprecio por el cine fantástico. La única película que ha dirigido en su vida se la puede considerar una pequeña joya oculta que merece ser redescubierta por ser una película de monstruos para entretenimiento de medianoche. Mi calificación final para esta película es un 8/10.