Otra ronda
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BeniDolç Villaescusa
BeniDolç Villaescusa

137 usuarios 137 críticas Sigue sus publicaciones

2,0
Publicada el 15 de febrero de 2022
Película danesa del 2020, de una duración de 116 minutos, con una valoración de 4/10, bajo dirección de Tomás Vinterberg y guión de Tobías Lindholm, con un presupuesto de 2,2 millones. Drama.

La trama está estructurada como las fases de una borrachera. Los primeros sorbos chispeantes, la embriaguez que desinhibe, la torpeza psicomotriz, la catarsis eufórica y la inevitable ‘bajona’. Thomas Vinterberg va introduciéndonos en la narración a través de cada uno de esos niveles, y lo hace como si fuera un juego con la excusa de poner en práctica un experimento sociológico: el de compensar el déficit etílico en la sangre a través de cantidades que llevan del consumo responsable a la adicción. La aventura en principio parece divertida, sobre todo gracias a la ligereza y el ritmo que imprime el director, aunque, como en un cuento moral, el espectador sabe que esa ilusión de falsa felicidad terminará por desmoronarse, porque el camino que han iniciado los protagonistas no lleva a nada bueno.

Uno de los aspectos más interesantes del metraje es la perspectiva en la que el director se acerca al vacío de sus cuatro personajes, varones de una cuadrilla que llevan a cuestas la crisis de su masculinidad ante su edad. Su retrato, en apariencia amable, esconde terribles demonios animicos que se resumen en el fracaso vital, el hastío profesional y el vacío existencial. Todo un cúmulo de miserias, generadas por ellos mismos a golpe de victimismo, que ahora saldrán a la luz por culpa de una resaca alcohólica.
Quizás por eso, Otra ronda también tiene algo de terapia. En el fondo, la película de Vinterberg trata sobre sentirse 1, y de las distintas maneras que uno elige para alcanzarlo. De manera artificial, a través de la bebida, o de forma auténtica, asumiendo el dolor y la derrota.

El director compone con habilidad las piezas que conforman el guión que resulta difícil no rendirse a su perfecto mecanismo de estaciones. Por el camino va introduciendo reflexiones sobre la problemática social de la bebida. Pero su verdadero hallazgo es su capacidad de encontrar un punto medio entre la luz y la oscuridad de los personajes sin resultar aleccionador, demagogo ni cínico, sino apelando a la humanidad y la empatía, algo que consigue gracias a un espléndido trabajo coral de su cuarteto protagonista en el que destaca un Mads Mikkelsen (Martin) que pasa por todas las fases para explotar en un baile final para el recuerdo.

La película destaca, como ya hemos dicho, en cuanto a interpretaciones, guion o dirección, pero también es interesante en otros aspectos como la fotografía, que juega con los desenfoques y los planos en movimiento y que consigue recrear a la perfección cómo es ir borracho.

La cinta está dedicada a la hija de Vinterberg, que murió desgraciadamente pocos días después de comenzar al rodaje. Ella iba a participar en la película e incluso fue quien le habló a su padre de una tradición de los jóvenes daneses de beber en torno a un lago realizando diferentes juegos y que se ve al inicio de la película.
Ozonero
Ozonero

113.457 usuarios 1.430 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 16 de febrero de 2022
Magnífico trabajo del notabilísimo Thomas Vinterberg en la dirección en una historia llena de camaradería, buena química entre los cuatro actores protagonistas y un guión muy original en el que es imposible no empatizar con los personajes y dejar que te lleven en volandas en su experimento hasta sus últimas consecuencias. Mads Mikkelsen es una bestia de la escena y el film es, en su conjunto, un disfrute para amantes del cine. De lo mejor de 2021 sin ninguna duda.
cine
Un visitante
4,0
Publicada el 10 de abril de 2021
Magnífica película. Exaltación de la vida en estado puro, tal como es, con sus altos y sus bajos. El guión es muy original y el ritmo te atrapa. Mads Mikkelsen está impresionante y los otros tres actores genial. ¡Merece la pena ir al cine a verla!
Vikthor
Vikthor

4 usuarios 21 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 26 de abril de 2021
Hay que tener en cuenta que es cine danés y sabemos más o menos que tipo de estilo vamos a ver. El argumento es filosófico e intelectual y demuestra que la única forma de probar una teoría es llevándola a la práctica. La he puesto solo 3 estrellas porque me ha parecido lenta para la duración que tiene (casi 2 horas) y un poco aburrida en algunas partes. A veces el argumento es profundo, pero a la misma vez en otras partes el argumento es superficial y te deja con ganas de saber más, cosas que son importantes para la película. Por lo demás, y a nivel general, si quieres pasar un buen rato viendo una peli curiosa, entretenida y muy distinta, esta es tu peli.
cine
Un visitante
4,5
Publicada el 25 de mayo de 2021
Divertida y melancólica, una extraña combinación ejecutada maravillosamente.
cine
Un visitante
4,0
Publicada el 23 de noviembre de 2021
“El ser humano nace con un déficit de alcohol en el cuerpo del 0,5 y ha de ser equilibrado”. Esta es la premisa sobre la que gira el film, la razón del inicio y del final. Más allá de las actuaciones, fotografía, diálogos o guión (que están notables) yo me quedo especialmente con el contundente mensaje que lanza el director: las dos caras de la misma moneda y su precio. A lo largo del film, podemos sentir las sensaciones de felicidad, euforia y libertad que experimentan nuestros 4 amigos, así como el dolor, la amargura o sus propios demonios. La película plasma con una sutileza magistral la delgada línea que existe entre estos dos mundos y el precio que tienes que pagar por ella si te pasas tan solo un centímetro. ¿Es el alcohol una droga “necesaria” para estar en armonía y plenitud contigo mismo y/o con tu entorno? ¿O tan solo es una falsa ilusión que siempre nos acaba condenando a lo más profundo? Es difícil tener una respuesta precisa para ello, pero como ya dijo Aristóteles: “la virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto”.
decatur555
decatur555

3 usuarios 913 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 16 de septiembre de 2026
Me gustó bastante. No la vi como una película sobre “el alcohol es malo”, sino como una historia sobre hombres de mediana edad que se sienten apagados, rutinarios y fuera de sitio, y que encuentran en la bebida una excusa peligrosa para volver a creerse vivos.

La idea del experimento tiene algo absurdo y muy humano: cuatro profesores deciden mantener un nivel de alcohol en sangre para comprobar si así funcionan mejor. Al principio casi parece que la teoría tiene sentido. Martin se suelta, conecta más con los alumnos, recupera energía y deja de parecer un hombre derrotado antes de tiempo. Ahí está la trampa: si algo te hace sentir mejor de inmediato, es fácil confundir alivio con solución.

La película es inteligente porque no se queda en la comedia de borrachera. Poco a poco el “yo controlo” empieza a hacer aguas. Suben la dosis, justifican excepciones, se creen más lúcidos de lo que están y dejan de ver sus propios errores. Me llamó mucho la atención que los alumnos noten que el profesor no se entera y hace cosas mal antes de que él sea capaz de admitirlo.

Yo he bebido mucho en algunos momentos, pero nunca he sentido la necesidad de beber para funcionar. Por eso me cuesta entender a quien entra en esa dependencia. Beber no es lo mismo que necesitar beber. Una cosa es pasarse una noche y otra convertir una sustancia en muleta emocional para dar clase, relacionarte, atreverte o soportar tu propia vida.

Es parecido a los que dicen “yo controlo” con cualquier droga mientras ya la están usando para sentirse capaces. El autoengaño es siempre el mismo: creer que mandas tú cuando cada vez necesitas más para conseguir el mismo efecto. Vinterberg lo muestra sin sermonear. No coloca carteles de “esto está mal”; deja que veas el deslizamiento.

Mads Mikkelsen está magnífico. Tiene esa mezcla de cansancio, elegancia, tristeza y dignidad rota que hace que Martin nunca parezca un simple borracho ridículo. Es un profesor apagado, un marido desconectado, un hombre que ha perdido la chispa y de pronto cree haber encontrado una puerta de salida. Lo bonito y lo triste es que durante un tiempo parece verdad.

También me gustó el grupo de profesores. No son santos ni caricaturas. Cada uno entra en el experimento desde una carencia distinta: aburrimiento, miedo, frustración, soledad, sensación de fracaso. Por eso la película funciona mejor cuando habla de ellos como hombres perdidos que cuando se centra solo en la bebida. El alcohol no crea el vacío; lo ilumina, lo disfraza y luego lo agranda.

La parte de los alumnos tiene peso. Cuando el profesor ayuda al chico tímido a soltarse y aprobar, la película evita una lectura cómoda. No todo lo que nace de ese experimento es inmediatamente negativo. Hay momentos en los que la bebida parece abrir una puerta a la confianza, a la comunicación y al afecto. Y precisamente por eso es más peligrosa: porque no es una mentira total, sino una verdad parcial que acaba devorándolo todo.

El contraste entre la celebración de los aprobados y la muerte de uno de los profesores me pareció muy fuerte. La película corta de golpe la euforia y te recuerda que el juego tenía consecuencias. El detalle del chico de gafas dejando una flor en la tumba me gustó mucho: ese profesor, con todos sus problemas, había conseguido ayudar a alguien.

La película me parece especialmente buena porque no condena ni celebra del todo. Mira el alcohol como algo que puede desinhibir, unir, alegrar y dar coraje, pero también como algo que destruye si se convierte en sostén. No es puritana, pero tampoco ingenua. Entiende el placer y entiende el peligro.

El final con Mikkelsen bailando es precioso porque no borra lo ocurrido. No es “todo está bien”; es un instante de vida, de cuerpo, de alegría posible después del golpe. Martin no queda resuelto, pero por un momento vuelve a moverse como alguien que todavía puede sentir.

Al final, me queda como una película muy buena, triste y vitalista al mismo tiempo. Habla del alcohol, sí, pero sobre todo de crisis, amistad, rutina, pérdida de ilusión y esa tentación de buscar fuera una versión mejor de uno mismo. Me pareció honesta, muy bien interpretada y más compleja de lo que podía parecer. Una ronda que empieza como juego y termina dejando un poso bastante serio.
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