The Mauritanian
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David Filme
David Filme

16.939 usuarios 270 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 12 de abril de 2021
"The Mauritanian" es un interesante e inspirador drama carcelario sobre la supervivencia, contra viento y marea. Dirigido por Kevin McDonald y protagonizado por Tahar Rahim y Jodie Foster. Basado en las memorias publicadas en el libro: “Guantanamo Diary” (2015), escrito por Mohamedou Ould Slahi. El film, es un alegato en favor del Estado de Derecho y de la Convención de Ginebra. Ambos fueron violentados en la prisión de Guantánamo. Allí, en suelo cubano, las fuerzas estadounidenses practicaron la tortura contra centenares de prisioneros llevados a la fuerza. La narrativa, que con acierto siempre va de menos a más, refleja con eficacia las torturas sufridas por Mohamedou Ould Slahi. Se trataba de que confesara o se inventara una confesión sobre los atentados del 11-S. El cine puede y debe tener la obligación de denunciar estas situaciones, es el vehículo cultural que llega a más personas e ideal como modo de concienciación social. Es por ello que la cinta se siente como una enmienda a la totalidad de la justicia en Estados Unidos. La primera democracia del mundo no puede permitirse la supresión del derecho internacional y luego aspirar a dar lecciones de democracia por el resto del mundo. La prisión de Guantámano fue (y aún sigue pendiente del cierre total) un gulag moderno dentro de un limbo legal inventado por la Administración de George W. Bush.

Sin embargo, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld apenas es citado. Cabe recordar que él fue el principal responsable de las políticas de torturas llevadas a cabo en Abu Ghraib y Guantánamo. Este convincente drama nos muestra la historia real de este "supuesto terrorista" y la lucha de la abogada Nancy Hollander junto con su asociada Teri Duncan para descubrir la verdad. Los obstáculos que tuvieron que sortear en la investigación por estar casi todos los documentos censurados, así como las trabas del ejército. Y en bando contrario nos encontraremos con la presión del fiscal militar Stuart Couch, un teniente coronel que alberga algunas dudas sobre el caso. Un buen trabajo del director, que sin profundizar demasiado consigue humanizar bien al protagonista y retratar la injusticia sistemática que sufren los encarcelados, logrando conmoverte en muchos tramos del film. En el desarrollo de la historia real de Mohamedou, se irán mostrando las violaciones de los derechos humanos por parte de los norteamericanos en dicha prisión, con métodos brutales de torturas físicas y psicológicas a los prisioneros para otorgar confesiones dado que no tenía ningún tipo de prueba para condenarlos. Era y fue la venganza del ex Presidente George W. Bush para devolver a su País su nacionalismo perdido por el ataque de Al Qaeda.

No obstante, este material podría dar pie a un drama brutal, a una denuncia que provoque la exasperación de los espectadores, que espolee sus ansias de justicia, que apele visceralmente a sus sentimientos. Por otra parte, podría asimismo dar lugar a un tenso teatro judicial, con idas y venidas entre acusación y defensa, con giros, testigos, confesiones, que mantengan al espectador al borde de su asiento. La película se niega a explotar la historia de esa manera, es muy contenida y civilizada. Renuncia a la lágrima fácil, a la extorsión del público cautivo. Tampoco se explaya sobre el caso judicial, imagino que recibirá criticas de ambos bandos, y será tachada de traidora por los patriotas y de blanda por los idealistas. En mi caso lo agradezco, no me gusta que me chantajeen emocionalmente. Aunque reconozco que en manos de otro director posiblemente, el film fuera más explosivo y mejor aceptado por crítica y público. Sin embargo, el escenario básico de la injusticia suena cierto, y ofrece a los espectadores un drama apasionante digno de conversatorio, porque guste o no, tales situaciones prevalecen en algunos países. Por ello la cinta es oportuna, para no olvidar que también “el país abanderado de la libertad” ha cometido muchos errores, muchos por miedo y otros por querer darle un rostro para culpar, pasando por encima del derecho, la legalidad y la humanidad.

Las actuaciones son notables, Tahar Rahim interpreta con coraje a Mohamedou Ould Slahi. Un personaje muy complejo. Se tiene que mover entre el espacio de su celda, la sala de torturas y mantener la compostura en las visitas de su abogada. Jodie Foster, ganadora de dos premios de la Academia, y ganadora del Globo de Oro por este papel, interpreta a la abogada defensora de Mohamedou. Personaje basado en Nancy Hollander, que aún sigue ejerciendo como abogada defensora internacional. Por cierto, su imagen real, junto a la de Slahi, la vemos en los créditos finales de la película, gran trabajo de Jodie Foster que le acerca al tercer Oscar de la Academia. Completa el reparto un sobrio Benedict Cumberbatch, también productor del filme, que encarna al intrépido fiscal militar, el teniente coronel Stuart Couch. Su personaje evoluciona en consonancia a la narrativa. Es así, como transita de mera correa de transmisión de sus superiores a reconvertirse en un militar que acaba por expresar un alegato moral sobre la importancia del Estado de Derecho. Por último, cabe mencionar a Shailene Woodley que interpreta a la letrada ayudante del personaje de Jodie Foster. Woodley encarnó a una mezcla de dos abogadas reales: Teri Duncan y Sylvia Royce.

En definitiva, un interesante e inspirador drama carcelario, basado en hechos reales. Cine de denuncia social, sobre un sistema judicial obsoleto que permite limbos legales como el vivido en Guantánamo. Cinta que nos muestra a un personaje que no parece guardar rencor hacia los hechos vividos en prisión, enamorado de la cultura estadounidense. Un fuerte alegato cinematográfico para que prevalezca la tolerancia y la justicia en cualquier sistema legal. La suma de todos los elementos: buenas interpretaciones, una buena narrativa y la propia historia narrada, hacen de la película una experiencia enriquecedora y un más que aceptable producto audiovisual.

FilmeClub.com
Ozonero
Ozonero

113.453 usuarios 1.430 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 7 de junio de 2021
Con una carrera como director ciertamente irregular, pero de la que se pueden extraer trabajos más que notables como "El último rey de Escocia", Kevin Macdonald nos presenta una historia real sobre las torturas en Guantánamo y todo lo que rodea al sistema norteamericano en materia antiterrorista y su falta de límites en según qué aspectos. Tahar Rahim está muy bien en el papel principal, y aunque el duelo de abogad@s entre Jodie Foster y Benedict Cumberbatch podría haberse explotado más, dado el nivel interpretativo de amb@s, la película está bien y su denuncia, sin ahondar en lo explícito del castigo físico y la tortura, cala de forma creíble en el espectador.
Miguel Gordo
Miguel Gordo

19 usuarios 148 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 9 de septiembre de 2022
Guantanamo. Un detenido por el atentado del 11-S, sin pruebas suficientes contra el y una abogada (Jodie Foster), que revisa el caso. Realmente buena.
decatur555
decatur555

3 usuarios 604 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 28 de julio de 2026
The Mauritanian me ha interesado especialmente porque cuenta una historia real y, además, una injusticia difícil de asumir. Lo que más impresiona de The Mauritanian es que no necesita cargar las tintas. La historia real ya es indignante: Mohamedou Ould Slahi pasó años encerrado en Guantánamo sin que nadie llegara a acusarlo formalmente de nada.

Lo detuvieron tras el 11-S por su supuesta relación con Al Qaeda y lo enviaron allí. Después fueron pasando los años, pero el juicio no llegaba, las pruebas tampoco y él seguía preso. Eso es lo verdaderamente terrible. Simplemente permaneció allí, encerrado en un lugar donde parecía que las leyes habituales ya no servían.

La película funciona muy bien porque no convierte el caso únicamente en una sucesión de datos jurídicos. Detrás del expediente hay una persona que no sabe si volverá a ver a su familia, que intenta conservar la cordura y que incluso mantiene una sorprendente capacidad para comunicarse con quienes lo vigilan. Ahí está buena parte de su fuerza.

Tahar Rahim está extraordinario. Es quien da alma a toda la historia. Transmite miedo, agotamiento, humor, inteligencia y una enorme dignidad sin presentar a Mohamedou como un mártir perfecto. Hay momentos en los que apenas necesita hablar: una mirada o una sonrisa fuera de lugar bastan para entender cómo intenta sobrevivir mentalmente a una situación insoportable.

Jodie Foster también está magnífica como Nancy Hollander, la abogada que decide asumir su defensa. No interpreta a una heroína idealizada, sino a una profesional seca, inteligente y obstinada que comprende algo muy sencillo: defender los derechos de una persona no significa aprobar todo lo que haya hecho, sino exigir que el Estado demuestre sus acusaciones.

Su personaje representa una idea fundamental que a veces parece olvidarse cuando aparece el miedo: la justicia solo sirve si también protege a quienes resultan incómodos, sospechosos o impopulares. Si las garantías desaparecen cuando más se necesitan, entonces dejan de ser garantías.

Benedict Cumberbatch aporta otro de los aspectos más interesantes. Su personaje comienza convencido de que está participando en un proceso legítimo y de que el detenido debe pagar por lo que supuestamente ha hecho. Sin embargo, cuanto más estudia el caso, más difícil resulta ignorar la forma en que se obtuvieron las confesiones y la ausencia de pruebas fiables.

Me gusta que la película no convierta todo en una lucha simple entre personas buenas y malas. Muchos de los implicados creen estar protegiendo a su país. El problema aparece cuando esa convicción se utiliza para justificar cualquier método, incluso aquellos que destruyen las mismas leyes y valores que se pretende defender.

Las escenas de interrogatorio y tortura son duras. No buscan convertir el sufrimiento en espectáculo, pero tampoco lo suavizan. La película muestra cómo el aislamiento, la humillación, el miedo y la privación pueden utilizarse para quebrar a una persona hasta conseguir que diga lo que sus interrogadores necesitan escuchar, sea verdad o no.

Puede que la narración sea bastante convencional y que algunos tramos jurídicos resulten más fríos que el resto. La película sigue un camino conocido: la investigación, los documentos ocultos, las dudas y el enfrentamiento contra un sistema cerrado. Pero en este caso la fórmula funciona porque lo ocurrido ya tiene suficiente fuerza por sí mismo.

Además, existe una rabia contenida que nunca desaparece. Cuesta aceptar que algo así pudiera suceder bajo la protección de leyes diseñadas para evitar precisamente los abusos del poder. Y todavía cuesta más saber que no fue un error aislado, sino parte de un sistema.

The Mauritanian habla de Guantánamo, pero también de lo fácil que resulta abandonar los principios cuando una sociedad tiene miedo. Habla de tortura, de prejuicios, de impunidad y de la necesidad de que alguien se atreva a preguntar dónde están las pruebas cuando todo el mundo ya ha decidido que un hombre es culpable.

Es una película dura, bien interpretada y muy necesaria. Quizá su forma no sea especialmente original, pero la historia que cuenta produce indignación, tristeza y una profunda sensación de impotencia.

Y precisamente por estar basada en hechos reales, resulta todavía más difícil olvidarla.
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