Las leyes de la frontera
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Adolfo Garcia Gonzalez
Adolfo Garcia Gonzalez

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3,5
Publicada el 6 de diciembre de 2021
Para los nostálgicos del cine quinqui de los 70/80 como perros callejeros y demás cine les va gustar.
Buena historia con buenas interpretaciones. Bonito recuerdo aquél tipo de cine que empatizas con los malos aún siendo malos.
Ozonero
Ozonero

113.457 usuarios 1.430 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 15 de diciembre de 2021
Plagado de nostalgia y homenaje al cine quinqui de los 70, Las leyes de la frontera es un ejercicio ejemplar de Daniel Monzón, representando la estética de la época con una fidelidad apabullante. Si a eso unimos la estupenda química del trío protagonista y lo entretenido de la historia, estamos ante una película que te atrapa, te emociona y te pone en tensión a partes iguales. Para mí, estamos ante el mejor trabajo de Monzón hasta la fecha.
FRANCISCO VILLAESCUSA CRIADO
FRANCISCO VILLAESCUSA CRIADO

821 usuarios 319 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 26 de noviembre de 2021
Película española del 2021, de 129 minutos, con una valoración de 6/10, bajo dirección de Daniel Monzón y guión Jorge Guerricaechevarria, con un presupuesto de 7 millones.

Un historia que en su transfondo nos intenta trasladar a ese periodo especial en que el protagonista está entre la adolescencia y la vida adulta, ese momento especial en el que aún no sabe quién se es y en qué se convertira, ante el descubrir la ley de la calle.

Esto nos expone en un periodo social que muchos, algunos con más dificultades, otros con menos,- hemos vivido de una manera u otra, por lo que es fácil empatizar con ello.
Basada en la novela homónima de Javier Carcas, nos incita y nos transporta a una época pasada ya trasnochada en el recuerdo, el de mediados setenta y ochenta con el torete, el Pirro, el vaquilla, el jaro, esos perros callejeros de los chunquitos, la de las bandas de barrios y las navajas automaticas.
El titulo de la frontera en el título es tanto esa zona límite, de paso, entre la infancia y la edad adulta como la que existe entre una ciudad proyectada hacia la modernidad, una Girona en la que se desarrolla la película entre el localismo y los charnegos de la nueva españa en crecimiento, recién salida del salida del autarquismo franquista como el resto de España, y sus suburbios más pobres, donde reina la delincuencia entre barrio chino y el extrarradio de rápida expansión en la unos salen y otros se quedan según el instante.

El guión y la trama no tiene ninguna especial originalidad que me sorprenda, es un tipo de largometraje de las que se han hecho muchas otros films denominada cine quinqui, como novelas en clave coming of age, esa mayoría de edad de creerte prepotente. los giros que da la línea argumental es muy deducible, incluso por que no decirlo ingenua hoy en dia.

No obstante en contra posición, la dedicacion en como se incide, reconstruyendo la época histórica en la que se ambienta, el vestuario, los decorados son realmente perfectos; la delicadeza con la que se filtra lo que sucede a través de la perspectiva del protagonista, nos envuelven en una historia que fluye rápidamente y condesciente.

El elenco de jóvenes actores está realmente a la altura de las exigencia historia de la que son protagonistas absolutos:
Marcos Ruiz es capaz de transmitir el gran conflicto interior que vive, la necesidad de cambio y el deseo de explorar un mundo que le es completamente desconocido.
Begoña Vargas es todo un grato buen hacer, su personaje se dota de intensidad, se hace fascinante y rica en matices.

A mi gusto en esta delincuencia amorosa, lo mas interesante se encuentra en el final, el que se pone en liz el vínculo familiar y el conocimiento de la experiencia. el buenismo de la oportunidad dapiente, y la añoranza del sentimiento que dejo poso.
cine
Un visitante
5,0
Publicada el 11 de octubre de 2021
Una película genial, muy bien ambientada. Es el reflejo de una época vivida en los suburbios de cualquier ciudad, no sólo en Girona, también en Barcelona, o Madrid. En casi todas las capitales y barrios, y familias hemos pasado por ahí. Basada casi, en hechos reales. Me encantó, dicho tal cual.
Aarón Girón Gracia
Aarón Girón Gracia

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4,0
Publicada el 8 de enero de 2022
Fotografia (2) / Reparto (0'75) / Dirección (1,75) / Guion (1'25) / Subjetivo (1'75)
.................................................................................TOTAL: 7'5
decatur555
decatur555

3 usuarios 913 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 15 de septiembre de 2026
Lo que más me gustó de la película es que no intenta copiar el cine quinqui de manera sucia o puramente nostálgica, sino recordarlo desde otro lugar, más romántico, más luminoso y también más consciente de que está mirando una época perdida. Desde el principio me llevó a ese imaginario de finales de los setenta y primeros ochenta: barrios, motos, robos, calles, descampados, clases sociales que se rozan y una juventud que parece vivir con la sensación de que el futuro no existe. Pero no lo hace como un documental áspero, sino como una memoria de verano, de deseo, de peligro y de descubrimiento.

La historia funciona muy bien porque está contada desde la mirada de alguien que entra en un mundo que no le pertenece. Nacho es el chico correcto, tímido, torpe, de familia ordenada, que descubre de pronto una frontera invisible: al otro lado están Zarco y Tere, la pandilla, la calle, la velocidad, la delincuencia, la seducción de lo prohibido. Esa idea de cruzar una línea me parece muy potente. No es solo pasar de un barrio a otro o de una clase social a otra; es entrar en una fantasía de libertad que también tiene mucho de trampa. Y la película entiende muy bien esa mezcla de fascinación y miedo.

Me gustó especialmente el tono de iniciación. Hay crimen, sí, y hay robos, persecuciones y violencia, pero en el fondo pesa mucho la educación sentimental de un chico que empieza a mirar el mundo de otra manera. El deseo por Tere, la admiración por Zarco, la necesidad de pertenecer a algo y la vergüenza de su propia vida anterior van empujando a Nacho hacia una transformación que tiene algo emocionante y algo triste. Porque todos hemos tenido alguna vez esa edad en la que alguien nos parece la puerta de entrada a una vida más intensa, aunque esa puerta dé también a un sitio peligroso.

La ambientación es uno de sus grandes placeres. La música, la ropa, los coches, los bares, las calles y ese aire de España recién salida de una época gris están muy bien integrados. La banda sonora setentera no aparece solo como decoración, sino como una manera de darle pulso a ese mundo. Hay canciones que funcionan casi como combustible emocional, que hacen que los robos, las miradas y las escapadas tengan un punto de aventura juvenil. La película tiene nostalgia, pero no una nostalgia muerta: es una nostalgia con ritmo, con cuerpo, con ganas de vivir y con la conciencia de que esa vida puede romperse en cualquier momento.

También funciona mucho el trío protagonista. Marcos Ruiz transmite bien la inseguridad y el deslumbramiento de Nacho, esa forma de querer parecer más duro de lo que es. Chechu Salgado tiene presencia como Zarco, mezcla de carisma, chulería, peligro y cierto misterio de leyenda juvenil. Pero para mí Begoña Vargas es una de las claves. Tere no es solo la chica deseada ni una figura decorativa; tiene una fuerza propia, una mirada que parece saber más que los demás y una mezcla de libertad, cálculo y cansancio que la hace muy atractiva. La química entre los tres sostiene buena parte de la película.

Daniel Monzón estiliza el cine quinqui, y eso puede gustar más o menos. No busca la crudeza casi documental de aquel cine, sino una versión más elegante, más popular, más de relato de aventuras criminales con corazón romántico. A mí esa decisión me funciona. Quizá no sea la película más audaz ni la más original, pero tiene energía, belleza y una forma muy clara de mirar esa frontera entre la vida ordenada y la vida salvaje. No pretende ser una reproducción exacta del pasado, sino una recreación emocional de lo que significaba mirar al otro lado y pensar que allí estaba lo auténtico.

Claro que tiene defectos. A veces el romanticismo suaviza demasiado el fondo social y criminal. Hay momentos en los que el peligro parece más bonito de lo que seguramente era, y ciertas partes funcionan más por encanto que por profundidad. También se nota que la película prefiere el mito al realismo, la memoria al golpe seco, la belleza del recuerdo a la mugre de la experiencia. Pero no lo veo como un fallo grave, porque su apuesta está precisamente ahí. No quiere ser la verdad desnuda del cine quinqui, sino una película sobre cómo alguien recuerda el instante en que creyó tocar una vida distinta.

Al final, me dejó una sensación muy buena. Es entretenida, tiene ritmo, tiene música, tiene personajes con química y posee ese aire de cine popular bien hecho que se agradece mucho. Me gustó cómo mezcla iniciación, amor, delincuencia, nostalgia y clase social sin convertirse en una lección ni en un ejercicio frío de estilo. Puede que idealice, puede que no sea tan dura como el mundo que invoca, pero tiene alma, color y una melancolía muy bonita. Una película que mira al cine quinqui con cariño, lo convierte en memoria romántica y consigue que ese verano de robos, canciones y primeras heridas parezca, durante un rato, un jardín prohibido.
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