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..PICARD..
47.509 usuarios
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3,0
Publicada el 15 de diciembre de 2025
Pues es el caso que no sé cómo elaborar este comentario sobre lo último del griego Lanthimos y su musa, la gratificante Emma Stone ("Pobres criaturas, 2024).
Bien, se trata de una obra muy particular, -como todas las de él-, y practica varios géneros como la ciencia ficción, el psiquismo, algo de humor, drama y comedia. Y quizá alguno más. Yo lo pasé muy bien por su ínclita concepción, aunque se trate de una obra ajena a él mismo. Pero que me gustó; mucho, además, y salí muy satisfecho del cine. Empero,la película provocará dispares criterios por parte del respetable aunque a mí me haya parecido una labor FASCINANTE. .3️⃣/5. ··PICARD··.
7.051 usuarios
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3,5
Publicada el 10 de diciembre de 2025
Vista Bugonia y sinceramente me la esperaba mejor pero no ha estado nada mal, me ha gustado mucho pero algunas cosas me gustaron del todo. Yorgos Lanthimos es un director único y talentoso pero a veces puede ser muy provocador y extremo y eso es lo que nos demuestra aquí como en sus anteriores. La película empieza algo lenta al principio pero en el acto final se pone bueno, un guion increíble pero a veces un poco flojo, momentos intensos y divertidos, Emma Stone está impresionante como siempre y Jesse Plemons se roba aquí todo el show, dándonos una actuación complicadamente psicológica y espectacular. En resumen Bugonia de Yorgos Lanthimos es una película increíble y divertida pero con sus fallos que puede gustarte si o no pero que vale la pena verla. La amo infinitamente❤️
Bugonia es una película extraña, muy extraña, pero también muy entretenida. Desde el principio deja claro que no quiere parecerse demasiado a nada convencional. Mezcla comedia negra, thriller, ciencia ficción, sátira social y violencia bastante explícita, y lo hace con una idea central tan absurda como original.
La historia enfrenta a dos personajes que parecen vivir en mundos completamente distintos. Por un lado, una poderosa empresaria convencida de tener siempre el control. Por otro, un hombre atrapado en sus propias teorías, seguro de haber descubierto una verdad que nadie más es capaz de ver. A partir de ahí, la película construye un duelo cada vez más incómodo entre dos versiones de la realidad.
Emma Stone está magnífica. Tiene una presencia enorme y consigue que su personaje oscile entre la seguridad, el miedo, la manipulación y la vulnerabilidad. Nunca sabemos del todo si está siendo sincera, si intenta controlar la situación o si simplemente busca sobrevivir.
Pero Jesse Plemons está todavía mejor. Su personaje podría haber sido una caricatura de conspiranoico, pero él consigue darle algo mucho más inquietante. Resulta ridículo, peligroso, patético y humano al mismo tiempo. Está tan convencido de lo que cree que cualquier argumento contrario se convierte para él en una nueva prueba de que tiene razón.
Ese choque recuerda bastante a Fargo. Hay personajes que hablan con absoluta seriedad mientras todo a su alrededor se vuelve cada vez más absurdo. El humor nace de la incomodidad, de las respuestas inesperadas y de ver cómo alguien toma decisiones terribles convencido de que está actuando con una lógica impecable.
La película tiene momentos muy divertidos, aunque nunca busca una risa fácil. El humor es seco, incómodo y bastante cruel. En ocasiones no sabes si reírte o preocuparte por lo que estás viendo, y precisamente ahí funciona mejor.
También hay escenas muy sangrientas. La violencia aparece de forma repentina y rompe por completo el tono de algunas secuencias. No se utiliza solo para impresionar, sino para recordar que la paranoia de los personajes puede tener consecuencias reales.
Yorgos Lanthimos controla muy bien esa mezcla. La película puede pasar de una conversación absurda a una situación realmente desagradable sin parecer que cambia de historia. Su cine sigue teniendo esa frialdad tan particular, pero aquí resulta más accesible porque existe un suspense muy claro y un conflicto que atrapa desde el principio.
La dirección utiliza los espacios, el sonido y los silencios para aumentar la tensión. Muchas escenas se desarrollan casi como un enfrentamiento teatral entre los protagonistas. Cada frase puede ser una amenaza, una mentira o un intento de descubrir qué sabe realmente el otro.
La película también habla de nuestro tiempo. De la desconfianza hacia las empresas, de las teorías conspiratorias, de la facilidad con la que una sospecha puede convertirse en una verdad absoluta y de cómo internet permite construir mundos enteros donde cualquier idea termina encontrando una confirmación.
Pero no se limita a ridiculizar a quienes creen en conspiraciones. También mira con enorme desconfianza a las grandes compañías y a quienes poseen poder suficiente para decidir qué es verdad, qué debe ocultarse y quién puede ser sacrificado por el camino. Nadie sale especialmente bien parado.
En algunos momentos puede dar la impresión de que la película insiste demasiado en su propia rareza. Hay escenas que se alargan, ideas que podrían desarrollarse más y una crueldad que puede terminar alejando a parte del público. Pero nunca deja de ser imprevisible.
Su mayor acierto es que consigue mantener la duda durante casi todo el metraje. Las certezas van cambiando y la película juega continuamente con la posibilidad de que cualquiera de sus personajes tenga razón, esté mintiendo o simplemente haya perdido completamente el contacto con la realidad.
El tramo final es especialmente potente. La película se vuelve todavía más oscura, más violenta y más absurda, pero mantiene el control hasta llegar a un desenlace que encaja perfectamente con su visión pesimista de la humanidad.
Bugonia no es una película para todo el mundo. Es incómoda, cruel, rara y, por momentos, bastante desagradable. Pero también es original, divertida, sorprendente y muy bien interpretada.
Una de esas películas que terminan y te obligan a hablar de ellas. Puede gustarte más o menos, pero desde luego no parece hecha para pasar desapercibida.
La vi dos veces… la segunda me gustó más que la primera. Loca, disparatada, entretenida… me gustó y la disfruté, me hizo pensar, asi que como film cumple con creces.
Uff, me encantó por lo impredecible que es. Juega mucho con el escepticismo y siento que fluye a pesar de que toda la película está grabada en un espacio reducido.
Tenía altas expectativas con Lanthimos como director de la versión irlandesa de 'Save the Green Planet', película surcoreana en la que se basa este remake. Lo bueno es la cinematografía, que resulta hipnotizante; la fotografía es preciosa y envuelve al espectador desde el minuto uno, con su banda sonora que también resulta gratificante a los oídos y atmosférica. Sin embargo, no encuentro el sadismo inicial con el que parte la original, y la agresividad queda bastante más diluida en comparación, aunque sigue habiendo, que de hecho es lo que más fuerza aporta. Esta versión tiene un enfoque que no me apetecía experimentar, centrándose mucho en una denuncia social y política, cosa que me provoca una fuerte "desilusión" al esperar algo puro de la ciencia ficción.
La trama se sostiene por decisiones predecibles. Algo que no entiendo en un primer momento es la inclusión de un personaje como Don (Aidan Delbis), por lo que me planteo preguntas sobre la necesidad de estos retratos psicológicos. No me disgusta, pero tampoco esperaba algo así. Más bien, quería ver dos frikis absolutamente locos, idos de la cabeza.
Algunas diferencias frente a la original son acertadas y aportan identidad. La banda sonora es envolvente y logra sumergirme como espectador en la historia. Ni Emma Stone ni Jesse Plemons logran destacar; no encuentro el carisma.
La simbología y la abstracción son inesperadas, aunque relativamente coherentes con el tono. 'Bugonia' no decepciona, pero deja con raras sensaciones.
#52moviesin52weeks #8 #2026 #Bugonia #PeacockTV ¿De que trata? Una pareja de conspiranoicos secuestra a la CEO de una farmacéutica, al estar seguros que es una extraterrestre que en el próximo eclipse lunar extinguirá a la humanidad. ¿Me gustó? ¡Pero que joya! He visto 7 de las nominadas a mejor película en los Oscars, y está al momento es muy favorita. Emma Stone nuevamente hace un estupendo trabajo, y da cólera que el de Jesse Plemons no sea reconocido. Todo el film pasas con la duda de que si ese par de pendejos tienen razón, al mismo tiempo te reís, te estresas y tiene situaciones tan shockeantes que te van a dejar sin palabras. La banda sonora... La fotografía, Yorgos Lanthimos, el director, nos da nuevamente una película para disfrutar, analizar y que te dejará pensando sobre ella por mucho tiempo. ¿Recomendable? Es siniestra, por ratos podrías pensar que absurda, pero tiene una crítica social muy atinada. No es para todos, menos si queres algo fácilmente digerible. Pero si querés cine de primer nivel, no la dejes de ver. Tiene de todos los posibles.
Es una de esas películas que parecen venir de un lugar ajeno a nuestra realidad, el tipo de obra que solo alguien como Yorgos Lanthimos podría imaginar. Desde el principio, el protagonista está tan convencido de no ser quien todos creen que es, que su seguridad termina contagiándote. Su interpretación es tan precisa y tan intensa que, sin darte cuenta, empiezas a ponerte de su lado. Lo justificas. Lo proteges en tu mente. Llegas a desconfiar más del mundo que lo rodea que de él mismo, como si sus dudas fueran más honestas que cualquier evidencia externa. Y entonces llega el final, y todo se quiebra. Lanthimos no se queda en el típico “fundido a negro” que muchos otros elegirían después de un giro tan devastador. Él decide empujar la historia un paso más allá. En vez de simplemente mostrar la verdad, la amplía, la vuelve imposible de ignorar. La secuencia final es un golpe directo: un montaje inquietante, casi hipnótico, que recorre distintos rincones del mundo—hospitales, aulas, casas, espacios cotidianos—donde vemos cuerpos inmóviles, silenciosos, como si el planeta entero hubiera sido suspendido en un instante final. La humanidad entera desaparece, y lo vemos sin adornos, sin melodrama, solo con una frialdad poética que estremece. Es una conclusión que no solo cierra la trama; le da un sentido más amplio a todo lo que vino antes. Esa última mirada global hace que la película complete un círculo extraño: comienza siendo íntima, casi mínima, y termina abriéndose hacia algo enorme, abrumador, universal. Cuando aparecen los créditos, no sientes un final, sino una especie de eco que se queda dando vueltas en tu cabeza. Es el tipo de cierre que no se olvida, que te obliga a repensar todo lo que viste y a preguntarte qué tanto entendiste realmente. Lanthimos entrega aquí uno de esos finales que dejan una marca, no solo por lo que muestra, sino por cómo te hace sentir mientras lo hace: pequeño, desconcertado y, al mismo tiempo, completamente atrapado por su visión.
Si te gusta el cine convencional esta película no es para ti. Si te gusta el cine gamberro y friky es probable que la disfrutes.
Buscarle una explicación al argumento es como tratar de buscar una lógica a películas como American Pie o Malditos bastardos. No la tiene. Solo tienes que disfrutar de la peli, siempre y cuando te guste ese tipo de cine.