Es una de esas películas que se ven con facilidad y se recuerdan sin esfuerzo, pero que dejan una sensación curiosa al terminar. Funciona, está bien contada, tiene oficio y grandes actores, pero nunca termina de calarte del todo. Te interesa lo que cuenta, sigues el recorrido del personaje con atención, pero hay una cierta distancia emocional que no acaba de romperse.
El gran pilar de la película es Russell Crowe. Su interpretación es sólida, detallista y muy medida, construida a base de pequeños gestos más que de grandes explosiones. Consigue que el personaje resulte creíble incluso cuando el guion simplifica situaciones complejas. Es fácil entender por qué su trabajo fue tan celebrado: sostiene la película de principio a fin y evita que caiga en el puro artificio.
Ron Howard dirige con pulso clásico y una claridad narrativa incuestionable. Todo está bien explicado, bien ordenado y pensado para que el espectador no se pierda en ningún momento. Eso juega a favor de la película como entretenimiento, pero también le resta algo de misterio y riesgo. Da la sensación de que todo está demasiado calculado, demasiado pulido para incomodar de verdad.
Los momentos más interesantes llegan cuando la historia se adentra en la mente del protagonista y se permite ser más ambigua, más inquietante. Ahí la película respira mejor, se vuelve más sugerente y menos previsible. Sin embargo, cada vez que amenaza con profundizar de verdad, vuelve a refugiarse en una estructura muy reconocible, casi de manual.
En el fondo, es una película honesta y eficaz, que se deja ver con gusto y que cumple lo que promete. Pero también es una obra que prioriza la accesibilidad y el impacto emocional controlado por encima de la complejidad real de lo que está contando. Todo encaja, todo fluye, pero rara vez sorprende.
Una historia interesante, bien interpretada y cuidada, aunque algo fría en su conjunto. Te atrapa más por lo bien hecha que está que por lo que te hace sentir. Y eso, tratándose de una vida tan extrema, deja un poso ligeramente insatisfactorio.