El día de su boda, una asesina profesional (Thurman) sufre el ataque de algunos miembros de su propia banda, que obedecen las órdenes de Bill (David Carradine), el jefe de la organización criminal. Logra sobrevivir al ataque, aunque queda en coma. Cuatro años después despierta dominada por un gran deseo de venganza.
Tarantino nos trae una obra muy distinta a las que nos tiene acostumbrados. Mucha gente discrepa con la calidad del film basándose en los pobres diálogos y la mediocridad de la historia. La historia sí que es simple y sino fuera por la maestría de Quentin, podría ser una película más de Van Damme, con diálogos básicos y buena acción. Pero no lo es, porque Tarantino ha logrado traer una película con una fuerza en la imagen abrumadora.
Cojamos la escena de la pelea en la nieve, un escenario cubierto de blanco, la antagonista con un precioso y cuidado kimono también blanco, nuestra protagonista con un traje amarillo, el cielo azul oscuro estrellado y la nieve cayendo, la sangre manchando toda esa pureza que el blanco quiere transmitir, y de fondo, una de las mejores bandas sonoras de la historia.
Tarantino hizo la película para divertirse. En una entrevista le preguntaron, que por qué tenía que haber tanta sangre, ¿no puede haber menos? Y Tarantino contestó; así es más divertido. Constantes referencias al cine de Kung-Fu; el sonido de los cuchillos cortando el aire, las peleas de artes marciales que ya recuerdan a veces al Tekken, la sangre saliendo a chorro como una fuente de los miembros cortados. Quentin nos trae una amalgama de referencias a películas que él amaba de joven. Por ello vemos también guiños a clásicos wésterns, ese zoom a la mirada de la protagonista, totalmente inspirado en Sergio Leone, (recurso que utiliza para ejemplo en 'Hasta que llegó su hora'). Los planos secuencia y la coreografía en los combates, esos cortes para dar un ritmo más acelerado, el montaje, la banda sonora, la paleta de colores, la ambientación y los escenarios. Y sí, los personajes no están precisamente hiper-construidos, pero la película no necesita de una psicología marcada, brilla por sí sola en otros aspectos.
Todo lo que hace Tarantino merece un visionado, y esta no es menos, recomendadisima.