El tránsito del <>.
Acabo 'Los Tortuga' con una sensación extraña. Durante buen parte del trayecto tengo la impresión de estar frente a una película vacía, una obra que parece avanzar con un guion ligero, sin ofrecer algo sólido a lo que plenamente agarrarse. Pero al analizar con detenimiento, me percato de algo: debajo de ese relato aparentemente vacío, se retrata una familia quebrada, de esas que ya han recibido el golpe que lo cambia todo y, aun así, parecen dirigirse hacia un dolor todavía mayor.
No se trata únicamente de afrontar un acontecimiento trágico. Es más, mientras la veía, no pude evitar pensar en mí mismo en esa misma situación. Pensar que algo así podría ocurrirme. Es un efecto que la película logra provocar.
Elvira Lara interpreta con precisión ese paso agresivo de la infancia hacia la adultez. Ese momento en el que la inocencia no desaparece lentamente, sino que se rompe bruscamente. A ver, no tan niña porque ya está en la universidad, pero se me entiende. Y la creo. Me creo lo que siente y lo que transmite. No será una actuación destinada a quedar en la memoria del espectador, pero posee las cualidades para ser genuina. Suficientemente natural. Aunque, quien termina dominando la pantalla es Antonia Zegers. Resulta una actuación áspera y más incómoda. A veces se me hace irritante su personaje, y precisamente ahí reside su fuerza. No se me es desagradable, pero consigue ponerme de los nervios, incomodarme y hacerme reaccionar frente a ciertos gestos y actitudes. Es una actuación afilada, expresiva, donde el rostro dice tanto o más que las palabras. Consigue construir algo complejo y vivo.
A términos generales, la película adopta una forma tranquila, casi discreta, de narrar. No es una puesta en escena que busque deslumbrar ni que intente subrayar nada. Mantiene siempre una estructura funcional y correcta; las escenas cumplen su función y propósito concreto dentro del recorrido emocional. A veces me pregunto si estoy frente a un relato con verdadero desarrollo o simplemente ante la exposición de una idea plana. Es que hay un cine que siempre me ha interesado --y aburrido a partes iguales, para qué mentir--, al que suelo llamar <>. Películas que no necesitan grandes exhibiciones, que avanzan con mucha calma, confiando en que el espectador mantenga su esfuerzo y paciencia. 'Los Tortuga' pertenece a ese territorio: un cine que se limita a contar y a transmitir, sin llamar demasiado la atención sobre su maquinaria técnica. Su propuesta estética es sobria y consigue no sacarme de la experiencia. Me refiero a ese cine del que suelo escuchar y leer a la gente decir que el guionista parece que se durmió escribiendo.
Esto es una comparación un poco tonta y con poco que ver, porque cómo voy a comparar una obra con otra, pero me recuerda constantemente a 'Nymphomaniac'. Una duología que me gustó muchísimo por cómo se trata y ensaya sobre la ninfomanía y los gustos sexuales. Y la menciono porque esas películas tienen una estética visual tan sobria y un guion tan "pasivo", por así decirlo, que parece que no ocurre nada durante las películas, que son solo conversaciones. Y no son solo eso. Son, como ya digo, ensayos sobre el sexo y sus pros y contras. Se tratan temas profundamente filosóficos y moralmente cuestionables, y ahí cae su fuerza. No necesitan grandes méritos técnicos para ser películas grandes. Son también <>.
El título 'Los Tortuga' sugiere una metáfora que, sinceramente, me pareció un poco tonta, pero que tiene su completo sentido. Y en conjunto, lo que me queda es una impresión positiva y matizada. No es una obra que me fascine ni me arrebate. Es cine silencioso y contenido, esa segunda mirada es donde empieza a revelar su verdadero peso. Y no voy a mentir, quizá le diera un 7/10 porque estaba generoso, porque si no, sería un 6/10.