Voy directo: me ha parecido una chorrada considerable. De esas que se toman tremendamente en serio a sí mismas mientras el espectador no puede evitar preguntarse si todo es una broma involuntaria. Y no, no lo es.
La premisa ya roza lo caricaturesco: amenaza nuclear inminente, base aislada, heroína solitaria enfrentándose a un grupo de villanos exagerados. Todo tratado con una solemnidad que sería entrañable si no resultara tan artificial. La película intenta mezclar discurso social, tensión militar y acción a la vieja usanza, pero nada termina de encajar.
Elsa Pataky cumple físicamente con el papel, eso es innegable. Está comprometida y sostiene las escenas de acción con presencia. El problema no es ella, sino el material. El guion es plano, los diálogos parecen escritos con piloto automático y los antagonistas son casi paródicos. Desde Fast & Furious parece que alguien decidió convertirla en heroína de acción, pero aquí el envoltorio no sostiene el contenido.
Las escenas de combate tienen cierta energía, aunque también caen en la exageración constante. Hay momentos que provocan más risa que tensión, y no porque busquen el humor. El conjunto recuerda a esas producciones de los noventa que iban directas al videoclub, solo que ahora llevan el sello de streaming y un productor famoso.
No es solo floja: es torpe, simplista y tremendamente olvidable. Se puede ver, sí, pero cuesta encontrar algo que realmente la salve. Mucho ruido, cero sustancia y una sensación constante de estar viendo algo hecho sin verdadera convicción.