Renée Zellweger, tuvo que engordar 10 kilos y hablar con acento inglés para interpretar su papel protagonista.
Kate Winslet rechazó el papel porque no quería interpretar a una chica cuya única preocupación era si estaba gorda.
El personaje de Mark Darcy es en verdad un homenaje al personaje del mismo nombre del libro Pride and Prejudice, escrito por Jane Austen.