Todos lo hacen parte de una idea que, sobre el papel, podía haber funcionado: varias parejas encerradas en el hotel donde se casaron, un chantaje, un cadáver, sospechosos, secretos y un tono entre comedia negra, vodevil y misterio a lo Agatha Christie. El problema es que una premisa no hace una película. Y aquí, por desgracia, casi todo lo demás falla.
La película es tonta, aburrida, mala y bastante sin sentido. No porque una comedia tenga que ser profunda, ni mucho menos, sino porque al menos debería tener ritmo, gracia, mala leche o algo que la sostenga. Todos lo hacen no tiene prácticamente nada de eso. Intenta ser ligera, intenta ser gamberra, intenta ser enredada, intenta jugar al “todos son sospechosos”, pero nunca consigue que importe ni el misterio ni los personajes ni los chistes.
El guion es el gran problema. Es penoso, plano, previsible y muy poco inspirado. La parte criminal no tiene tensión; la parte cómica no tiene chispa; y los giros parecen escritos más por obligación que por verdadera construcción narrativa. Todo avanza de una manera mecánica, como si la película confiara en que juntar a varios actores conocidos en un hotel bastara para producir diversión. Pero no basta. Hace falta escritura, timing, diálogos, situaciones que crezcan y personajes que no parezcan una caricatura agotada desde su primera aparición.
Y ahí está otro de los grandes fallos: los personajes. Casi todos están llevados al extremo más fácil, como si gritar, hacer gestos raros o repetir una manía sustituyera a la comicidad. Hay actores con oficio, eso es evidente, pero muchos parecen atrapados en papeles de sketch televisivo alargado. El reparto intenta levantar la función, pero la película no les da material. Y cuando una comedia no tiene buenos chistes, ni buenos diálogos, ni buenos conflictos, los actores acaban pareciendo más cargantes que divertidos.
Tampoco funciona como parodia del misterio clásico. Para que una comedia tipo cluedo funcione, aunque sea absurda, debe haber una estructura mínima, un juego con el espectador, una acumulación de sospechas, un placer en el engaño. Aquí todo resulta torpe, forzado y sin elegancia. Ni el suspense entretiene ni la resolución compensa el camino. Más que una intriga cómica, parece una sucesión de escenas que van cayendo una detrás de otra sin verdadero pulso.
Lo peor es que no tiene ni pizca de gracia. Puede perdonarse una trama absurda si la película hace reír. Puede perdonarse un misterio flojo si los personajes son divertidos. Puede perdonarse una comedia ligera si al menos te deja pasar un rato agradable. Pero Todos lo hacen ni divierte, ni intriga, ni sorprende. Se hace larga, pesada y cada vez más irritante.
Es una pérdida de tiempo. Una de esas películas que parecen confirmar, injustamente, los peores prejuicios contra cierta comedia española, cuando en España se hace muchísimo cine bueno. El problema no es que sea española; el problema es que es mala. Mala de guion, mala de ritmo, mala de humor y mala como intento de comedia criminal. No sé qué más decir de una película que no consigue ni lo mínimo que prometía: hacer reír un poco.