En 1963, Patricia Weir, de 18 años es secuestrada y violada brutalmente, un crimen que la marca para siempre. Tras denunciar a su agresor, Ernesto Miranda, lucha para que pague por sus actos, enfrentándose a un sistema legal que la victimiza y amenaza con destruir su vida. Su caso activa una ley histórica que transforma por completo el sistema judicial de Estados Unidos, estableciendo derechos fundamentales para todos los acusados y dejando un legado que cambia la nación para siempre.