Tras pasar siete años en una cárcel de menores por matar a un rival en un combate de esgrima, Han vuelve a casa y se reencuentra con su hermano pequeño, insistiendo en su inocencia. Jie le cree, y su vínculo de hermanos empieza a mejorar. Sin que se entere su madre, Han entrena a Jie para el campeonato nacional, mejorando su técnica y su disciplina. Sin embargo, lo que empieza como un aprendizaje entre hermanos, se ve oscurecido por algunas dudas: ¿es Han inocente o en realidad oculta un secreto que podría romper su relación?