María y Jesús acaban de ser padres, pero su relación de pareja no pasa por el mejor momento. Están en crisis y tienen varios problemas. Lo que no imaginan ni en sus peores pesadillas es que la compra de una mesita para el comedor se convertirá en la peor decisión de sus vidas.
La carta de presentación es la de un matrimonio con su recién nacido escogiendo una mesa para el comedor, sólo en esa breve escena que sirve como ya he dicho de introducción, ya podemos ver la construcción de los personajes; La madre, insatisfecha y con ansias de tener un hijo desde hacía mucho, desesperada y martirizada por la idea de hacerse vieja sin haber podido ser madre, igual que en 'Yerma' donde el instinto va frente a la represión. Con un carácter hostil y autoritario, lo quiere todo a su manera y no le gustan las bromas. El padre; indiferente y sin personalidad alguna, actúa por comodidad, por evitar conflictos, hasta que se harta y ante la negativa tajante de su mujer, su orgullo le implora comprar esa mesita de comedor, y lo hace.
Un matrimonio es para siempre según el cura pero se puede romper y una mesa es de cristal indestructible hasta que se rompe.
Esa mesa es lo único que tiene suyo y que tiene que cuidar, nada más del apartamento es de él, y la primera vez que se queda a cargo de su hijo, se carga las dos...
Este momento es un climax anticipado, un punto de giro para nuestro protagonista donde ha perdido a su hijo por librar una estúpida batalla de orgullo contra su mujer.
Y el padre es cobarde, incapaz de enfrentarse a sus problemas, no es capaz ni de enfrentarse a su mujer a la hora de elegir los cuadros, como va a decirle ahora que su bebé a muerto.
Y eso es toda la película, tensión que se va acumulando, la locura y la ansiedad haciendo mella en nuestro padre, que poco a poco caerá y caerá, hasta al final explotar sin saber que hacer ante algo irreversible que va a herir a más personas. "Solo quiero descansar", la vía rápida. Y todo culmina en un caótico y visceral final, un día más para los agentes de policía que cubrirán el caso.
Otra lectura interesante es la sociedad actual que plantea el director; la niña de 13 años obsesionada con el móvil, con los chicos y con su vecino de 40 años mientras la madre pasa de ella por estar también obsesionada con vecinos de 40 años. La familia protagonista, clásica familia española de clase media-baja, que llaman a su hijo Cayetano a ver si así les da más reputación, como una madre histérica y manipuladora y un padre calzonazos, de buen corazón pero sin nervio ni temperamento. Luego el hermano del padre con su pareja. El emparejamiento "Hipster", ella 18 años, vegana y creyendo ser adulta e independiente, embarazada del hermano del padre, un señor mayor con la crisis de los 40, que aún no ha madurado y que es incapaz de enfrentarse cualquier responsabilidad.
Por otro lado quiero explicar el uso de la tensión en la obra, porque lo que hace fuerte este sentimiento de estar tenso no es el hecho de que en cualquier momento lo descubra porque lo tiene escondido, sino porque en algún momento se lo tendrá que decir, y esa es la tensión que sentimos. Porque la mujer dice que Cayetano es lo que más quiere en el mundo, por encima de su marido y de todo. Mientras que el padre replica que ella está por encima de todo.
La tensión no viene de que puedan descubrir el cuerpo, la tensión viene de cómo le vas a decir a lo que más amas en el mundo que ha perdido lo que ella más ama en el mundo y que lleva tanto tanto buscando. La tensión de oír cuales serán las primeras palabras que salgan de su boca cuando confiese y qué pasará después de esto.
Un peliculón rodado sutil, ligero, con planos muy buenos, buen ritmo y gran aire a Serie B que siempre encanta.