Tras el brutal asesinato de su marido, una agente de la patrulla de carreteras de Kansas (Georgina Campbell) emprende la búsqueda del culpable. A medida que avanza la investigación, descubre que el responsable (James Preston Rogers) es un asesino en serie sádico, y que la profundidad de su depravación mental y sus siniestros planes son mucho más retorcidos de lo que nadie habría podido imaginar.