Hacer sentir antes que contar en un casi "intento" de sacudida emocional.
Comienzo 'Hamnet' con pocas expectativas. Había leído varias veces que no era para tanto. Eso, en vez de alejarme, me coloca en un punto de partida casi ideal. Me gusta ver cine así, dejando espacio para que la película haga su trabajo. Aunque, en el fondo, también vaya condicionado.
'Hamnet' parece querer impresionar más por cómo contar la historia que la historia que contar. Una fotografía preciosa, con una luz que respira y unos escenarios que --aunque pueden volverse algo monótonos--, construyen una atmósfera que a mí, personalmente, me atrapa. Es ese tipo de cine (contemplativo) que me gusta: lento y sensorial. Ese cine que no se preocupa por la atención del espectador, sino que es el espectador quien tiene la responsabilidad casi completa de buscar el efecto que se pueda producir.
No puedo evitar pensar en 'The Witch' de Robert Eggers, pero como su reverso. Donde Eggers propone distancia y amenaza, aquí hay calor, humanidad, contacto con la naturaleza y la mismísima vida y muerte. La música acompaña en esa línea: aunque ya no recuerdo la banda sonora, funciona perfectamente como una extensión del relato. Evoca tormenta, conexión con el mundo, alegría frágil, tristeza contenida, emociones por ser desatadas. Funcional y efectiva.
Jessie Buckley conmueve por su precisión emocional. Es admirable cómo encarna el paso de la felicidad a la amargura: mismo rostro pero almas distintas. Ella es el medio por el que atraviesa toda la experiencia. La película está construida para conectar con su interioridad, para caminar bajo su piel. Se me escapa una lágrima, aunque sea solo una. Paul Mescal logra no quedarse atrás ni ser eclipsado. Su trabajo no es tan desatado, es más silencioso, pero más valiente. Una interpretación emocional distinta. Juntos forman una pareja de personajes sumamente bien desarrollados. Jacobi Jupe es el verdadero eje de la historia. El detonante. Todo nace desde su personaje. Es de las actuaciones juveniles más reales que he visto en pantalla. Los tres están a punto de derretir el alma y de hacer temblar las emociones. Sin embargo, a nivel personal no consigo conectar del todo con la profundidad de todo esto, así que no llega a conmoverme del todo.
El problema es más la historia que las figuras humanas. No termina de conquistarme del todo. Hay un cuidado en el guion y la dirección que se hace notar. Es una historia de amor, familia, desgarro emocional y superación. Mi conflicto está en el equilibrio entre transmitir y narrar. 'Hamnet' apuesta más por los sentidos y el impacto emocional. Eso lo hace bien, la cosa es que he echado en falta un poco más de relato: más desarrollo en las relaciones, más escenas compartidas, más construcción narrativa clásica. No está mal lo que propone, pero hubiera preferido algo más de historia.
Quizá el problema no ha sido culpa de Chloé Zhao, sino mía, que como espectador no he entendido las piezas como debería. No es la mejor película que he visto. Es una gran producción, cuidada, memorablemente bien interpretada y una identidad muy clara. No me cambia la vida, pero merece un obligatorio visionado.