En geología, un bloque errático es una roca transportada por un glaciar hasta quedar depositada en un paisaje al que no pertenece. Thomas Woodroffe convierte esa imagen en la metáfora central de su ópera prima: una película también puede quedar desplazada de la historia del cine mientras no encuentre la audiencia que le permita ocupar un lugar en la memoria colectiva. Desde esa premisa nace una auténtica Hauntología Patagónica: un territorio donde los paisajes conservan la memoria de quienes los habitaron, las imágenes sobreviven a sus creadores y el pasado nunca desaparece por completo. Ese universo toma la forma de Lucien Castelnau, un cineasta francés que, tras permanecer un siglo atrapado en un glaciar, despierta en una Patagonia futurista. Convertido en fantasma e incapaz de descansar mientras su obra permanezca invisible, emprende la búsqueda de la audiencia que finalmente pueda devolver la vida a sus imágenes.