Hay películas que no buscan reinventar nada, sino simplemente ofrecer un rato agradable. Nonnas entra de lleno en esa categoría, con una propuesta cálida, cercana y pensada para disfrutar en familia. Su mayor acierto está en la idea: reunir a varias abuelas italianas alrededor de la cocina para construir una historia de comunidad, nostalgia y afecto.
La trama se desarrolla sin grandes sobresaltos, pero con un encanto que resulta difícil de rechazar. No pretende ser un thriller ni un drama complejo; apuesta por lo cotidiano, por los pequeños gestos y por un humor ligero que acompaña sin restar emoción. En ese sentido, sabe exactamente lo que quiere ofrecer y lo consigue.
El reparto es otro de sus puntos fuertes. Hay intérpretes con carisma y oficio, que se entregan a una historia sencilla pero efectiva. Entre todos logran que los personajes resulten entrañables, incluso cuando la película roza lo cursi o lo previsible.
Visualmente, destaca por la fotografía de la comida y los espacios, casi publicitaria, pero efectiva a la hora de trasladar el ambiente hogareño. El espectador casi puede oler las recetas que se preparan en pantalla, un detalle que suma a la experiencia y refuerza el tono acogedor.
En definitiva, Nonnas no aspira a ser más de lo que es: una película amable, sentimental y agradable de ver. Puede que se quede corta para quienes busquen profundidad, pero para los que quieran pasar un rato entrañable, tiene los ingredientes justos para dejar buen sabor de boca. Y más aún, sabiendo que el restaurante existe de verdad.