Jay es un músico frustrado que ha abandonado a su familia y que vive en un apartamento descuidado en pleno Londres, donde ahora trabaja como barman. Cada miércoles por la tarde recibe la visita de una mujer desconocida llamada Claire, con la que mantiene relaciones sexuales intensas de forma casi mecánica, sin apenas mediar palabra. Esta rutina de anonimato absoluto se ve interrumpida cuando Jay, impulsado por una curiosidad repentina, decide seguir a Claire para descubrir quién es ella fuera de las paredes de su habitación. Al descubrir que ella tiene una vida propia, una familia y un trabajo como actriz aficionada, el precario equilibrio de su relación puramente física comienza a desmoronarse, forzándolos a enfrentar el vacío emocional que intentaban llenar.
“Intimacy” está basada en los relatos de Hanif Kureishi, una obra que se sitúa en la frontera entre el naturalismo extremo y el desasosiego existencial. Su enfoque, centrado en lo meramente físico, propone una reflexión sobre la desconexión humana en los entornos urbanos modernos. Se ofrece una representación explícita y despojada del erotismo convencional, y se hace uso de la cámara para escudriñar la piel y el contacto físico no como un acto de placer, sino como un intento desesperado de comunicación entre dos seres aislados.
Un Londres gris y sombrío refuerza el tono de la narrativa, y la transición de la película de un drama erótico minimalista a una búsqueda casi detectivesca de la identidad, altera la tensión inicial diluyendo, en ocasiones, la fuerza del concepto original. Se captura, no obstante, esa sordidez de la soledad donde la falta de contexto sobre las motivaciones de los personajes previas a sus encuentros permite que el espectador proyecte sus propias conclusiones, pero también genera una distancia que dificulta la empatía profunda con el conflicto.