¿Quién en su sano juicio mantendría una relación con su abusador?
La primera impresión que (me) provoca 'Enemigos' es de desconcierto: ¿por qué iba a mantener una relación (sea del tipo que sea) con un acosador que me ha hecho tanto daño? Esta duda inicial abre la puerta a un campo de lecturas psicológicas diversas, desde dinámicas de dependencia emocional, hasta un posible caso del síndrome de Estocolmo o incluso, una disociación cognitiva. Valero construye un vínculo entre los personajes que nace de un terror difícil e incómodo de caminar, con tensiones acumuladas, heridas sin cerrar y silencios incómodos.
La presentación de los personajes es esencial para mantener la película a flote y que no se hunda. Los intérpretes (del primero al último) son sorprendentemente naturales, con desconocimiento de artificios, que nos permiten conectar en seguida con la humanidad -y contradicciones- que ambos jóvenes nos demuestran.
A la par que la historia avanza, ciertas decisiones narrativas pueden ser incómodas u odiosas. Hay escenas que parecen desafiar al espectador, siendo inevitable preguntarse por la lógica interna de los comportamientos (de ahí que mi primera pregunta fuera con la que abro esta crítica). Pero, por contrariedad, ese mismo terreno también origina algunos momentos brillantes con una sensibilidad extrema y un resultado en pantalla digno de reconocimiento por su fuerza emocional y capacidad de ejecución.
Es la clásica situación de acoso con todos los esquemas básicos que suele arrastrar. Podría parecer un cliché para una película, pero Valero lo aborda de manera realista, aportando puntos claves en la dirección y guion necesarios para entender las decisiones -desconcertantes en su grandísima mayoría- de los personajes. Depende de la mirada del espectador, porque o es una historia para tirar a la basura o representación cruel y verídica de cómo se deforman los vínculos en entornos vulnerables.
La fotografía sin esperarlo es de los puntos más fuertes del filme. En ese apartado, se sostiene por sí sola. Colores, texturas, espacios, composición. Cada plano construye una estética propia que potencia el tono de la historia. La música no es de mi agrado personal, pero se integra tan eficazmente que por momentos se me hizo difícil no mover la cabeza.
La estructura es básica y clara: introducción, desarrollo y conclusión. Esto ayuda a mantener el conjunto de manera orgánica. Y aunque la trama pueda generar opiniones polarizadas, es innegable que el guion y la dirección toman riesgos conscientes para construir un relato que no busca complacer, sino provocar una reflexión sobre la venganza, la empatía y el dolor.
'Enemigos' es aparentemente irregular, profundamente conmovedora o elegante, siempre dependiendo de la lectura que le dé el espectador. Para algunos falla, para otros es un acierto sobre un conflicto moral contando con honestidad y contundencia. Más allá de los gustos, Valero entrega una propuesta valiente, visualmente con personalidad y emocionalmente puede ser compleja, capaz de abrir debates (como ocurrió en mi casa, porque yo al principio opinaba sumamente de manera negativa todo), y dejar huella perdurable cuando llegan los créditos.