Roy, de 13 años, acepta pasar un año con su padre, con quien no tiene una buena relación, en la remota isla de Sukkwan, en los fiordos noruegos. La estancia tiene como objetivo brindarles a ambos la oportunidad de reconstruir su relación y tomar distancia de la vida que llevaban hasta entonces. Sin embargo, lejos de la civilización, padre e hijo se ven rápidamente confrontados con los retos que plantea la naturaleza agreste. Mientras intentan adaptarse a las condiciones de aquel entorno aislado, salen a la luz viejas tensiones y conflictos no expresados entre ellos. De este modo, la estancia conjunta se convierte cada vez más en una prueba de resistencia.