En el fondo, una cuestión de tamaño…
pero también de mentalidad. Influida claramente por Space Jam, sigue los patrones clásicos del cine deportivo: un equipo en horas bajas que intenta reconstruirse y remontar poco a poco.
La historia se desarrolla en un mundo donde conviven animales de todo tipo, muy en la línea de Zootopia, lo que permite que la animación brille especialmente en los partidos, con secuencias dinámicas y escenarios creativos que van más allá de lo realista.
Es cierto que la trama recorre caminos conocidos y tira de varios clichés del género, pero introduce pequeños matices que la hacen funcionar mejor de lo esperado. No reinventa nada, pero sabe jugar bien sus cartas.
Al final, GOAT es una historia de superación personal que, pese a su previsibilidad, resulta efectiva y deja un mensaje claro: atreverse a soñar en grande.
Una película pensada para disfrutar en familia, donde tanto niños como adultos pueden encontrar algo con lo que conectar.
Si te gustaron Zootopia o Space Jam, aquí tienes una opción muy en esa línea, con energía, corazón y un mensaje que entra fácil.