Killer (El asesino del taladro)
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Elvis Del Valle
Elvis Del Valle

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4,0
Publicada el 28 de septiembre de 2026
Abel Ferrara ya estaba preparado para comenzar su carrera cinematográfica tras haber realizado 3 cortometrajes, una película pornográfica y documental corto que desapareció de la existencia. Todo esto en su etapa bebe le sirvió como ejercicio para comenzar a contar sus historias y ya teniendo todas las herramientas disponibles, había llegado el momento de ejercerlas. The Driller Killer fue en realidad el segundo largometraje de Ferrara tras haber debutado con 9 Lives Of A Wet Pussy, pero la película anterior fue un experimento más extenso y este segundo largometraje es una película mucho más directa. La estructura atmosférica y la dirección es casi como la de 9 Lives Of A Wet Pussy y tiene unos momentos de ambigüedad y surrealismo como dicha película. Lo que cambia es que aquí Ferrara decidió hacer una película con una historia más explicita sin caer tanto en lo ambiguo y con una dirección narrativa clara. También está el hecho de que contó con un presupuesto bajo y una calidad fotográfica similar al primer largometraje incluyendo el estilo de iluminación. Pero en esta película se nota que la iluminación y la dirección mejoraron bastante haciendo que se sienta como el inicio definitivo de Ferrara en el cine. Al cumplir los estándares narrativos de una película común, The Driller Killer consiguió ser lo bastante prolija para dar comienzo a la fase uno de la filmografía del director.

La forma más sencilla y atractiva para dar comienzo la carrera de Ferrara fue a través del cine de explotación. 9 Lives Of A Wet Pussy fue la primera vez que Ferrara se metió en el territorio de la explotación, aunque no llegó a una audiencia más amplia. The Driller Killer, en cambio, fue una película de explotación mucho más accesible en una época donde en cine de horror estaba comenzando una nueva era. Como el horror y la explotación eran bastante populares, comenzar en ese territorio fue lo ideal para Ferrara si quería ascender como cineasta. En estética la película tiene un tono sombrío bien conseguido aplicando lo que Ferrara ejerció anteriormente. Lo primero es el aspecto urbano que Ferrara había adelantado en su película anterior. En 9 Lives Of A Wet Pussy, Ferrara presentó un momento urbano bien elaborado con la escena de violación de la princesa nigeriana. El tono y la atmosfera de esa escena se utilizó aquí y está ejercido de una manera mucho más amplia. También está el manejo de la iluminación y sombreado que se había contemplado por primera vez en el cortometraje Could This Be Love. El aspecto urbano y estilo de vestimenta en los personajes de ese cortometraje están replicados en los personajes de The Driller Killer. El apartamento de Reno también toma la estética de lo visto en aquel cortometraje. La película recurre a una sensación atmosférica de ambigüedad y surrealismo para el enfoque en la psicología de Reno. El artista solo tiene una visión que apela a ese surrealismo y es la alucinación de ver a Carol con los ojos arrancados. Ese momento toma bastante del ambiente surrealista de 9 Lives Of A Wet Pussy y también se recurre a manejos de cámara y edición para evocar ese surrealismo, pero siguiendo más el ejemplo de Nicky's Film. La forma en que se juegan con los planos y enfoques en el rostro de Reno para resaltar su declive psicológico tienen esa ambigüedad y surrealismo que Ferrara practicó en sus primeros trabajos. Las secuencias de Reno cubierto en sangre son muy efectivas y dan una idea clara del brote psicótico que Reno está experimentando. La película coordina estos elementos usando casi la misma estructura de 9 Lives Of A Wet Pussy, pero recurriendo a una vibra más caótica. Esto le da peso ambiental porque la película tiene estética que se siente muy punk. Aquí es donde Joe Delia jugó un papel muy importante en la banda sonora al estar involucrado en las composiciones de los Roosters. La excéntrica banda aporta bastante al tono punk de la película y eso se puede sentir en los números musicales. La excentricidad de los Roosters y la escena del club nocturno hacen sentir que la película es una obra punk y cumple los estándares estéticos del género. The Driller Killer es uno de los grandes ejemplares del cine punk en muchos aspectos. Aun con un gore limitado, el nivel de violencia en la película tiene la esencia nihilista del movimiento punk. Hay que decir que el gore que se usó estuvo bien conseguido, sobre todo la escena del taladro perforando la frente de un vagabundo. Siendo esta la escena mejor trabajada y la que hizo que la película tuviera problemas en Reino Unido. El resto del maquillaje y utilería para las demás escenas tienen un aspecto artesanal muy obvio, pero envejecieron bien. No hace falta hablar del uso de un conejo despellejado porque obvio que se trata de uno real que se podía conseguir en cualquier carnicería. Así que eso es solo algo menor que igualmente puede incomodar. Pero el gore solo es algo estético usado en los momentos adecuados porque el horror de la película se sostiene por la atmosfera sombría y la decadente psicología del protagonista. La película no tiene actores profesionales y se nota que hay falta de experiencia que hace que algunos personajes exageren bastante o se expresen de forma muy poco creíble. Pero las actuaciones no afectan gravemente la película debido a que la historia se puede seguir y se puede conectar bastante con ella una vez entendiendo la mente de Reno.

Tratar la película como un slasher o una obra de explotación sería solo ver la superficie porque tiene algo detrás. Desde luego que es una película de explotación pura, pero se puede notar un trasfondo psicológico que se vuelve otro pilar fundamental. La película tiene un lado bastante melodramático cuando se analiza la mente de Reno Miller. Con este personaje que el mismo Ferrara interpreta, el director forja una de sus temáticas que había introducido en el cortometraje The Hold Up. Reno es un artista en decadencia que sufre un terrible declive en muchos sentidos. Vive en un departamento decadente, no puede pagar la renta y está ahogado en deudas. Él deposita todas sus esperanzas en una pintura sobre un búfalo con el que espera ganar una fortuna. La película no explica el pasado de Reno, pero se puede tener una idea dado que tiene una relación con Dalton Briggs quien es dueño de una galería. La más fácil de deducir es que Reno solía ser un artista respetado, pero eso lo fue perdiendo cayendo en desgracia. Dalton ya le había ofrecido dinero a Reno en el pasado y esta vez no se dispone a ayudarlo hasta ver su próxima pintura. Reno se ve obligado a compartir techo con su novia Carol, quien va perdiendo la fe en el artista. Carol es una mujer que solía estar casada con un hombre llamado Stephen y al parecer lo dejó para estar con Reno. Pero la relación entre Carol y Reno se está deteriorando y ella se refugia en la compañía de su amante lesbiana Pamela, quien además es drogadicta. Nada más en la escena de la ducha, Ferrara vuelve a abordar incorporar el acto sexual lésbico, pero de una manera más suave como hizo en Could This Be Love. A diferencia de 9 Lives Of A Wet Pussy, Ferrara aborda el lesbianismo de una manera más tranquila como un detalle menor. Pamela sirve más como conexión con los Roosters debido a que entabla un vínculo con Tony Coca-Cola, el líder de la banda. Los Rooster ponen aprueba la paciencia de Reno al estar constantemente ensayando y haciendo que Reno pierda la concentración. El casero Al no se molesta en hacer algo porque ve a Reno solo como otro inquilino más. La salud mental de Reno se desmorona ante tanto estrés y experimenta un brote psicótico que lo lleva a asesinar vagabundos. Las acciones de Reno podrían considerarse un acto para descargar todo su estrés y frustración, pero también existe una razón más por la que hace eso. Después de ver a un hombre siendo apuñalado y a un grupo de delincuentes juveniles persiguiendo a un indigente, Reno no desea terminar como una víctima que puede morir en la calle como si no fuera nada. La razón por la que Reno mata a los vagabundos es porque tiene miedo de ser uno. Esto es algo que la película pronostica desde el inicio con el encuentro que tiene Reno con su padre en la iglesia. Ferrara también aprovechó en incorporar alusiones al catolicismo con esta escena de introducción y también recurriendo a la escena de Reno crucificando a una de sus víctimas. La partitura de Joe Delia también recurre al inicio y al final el uso de una composición electrónica que incluye un órgano y que es lo único destacable de toda la partitura. Cuando Reno se reencuentra con su padre, ahí despierta su temor más grande y fortalece la idea de que Reno en algún momento fue un gran artista. El horror de Reno fue descubrir que su padre se ha vuelto un vagabundo y este claramente lo convocó para pedirle ayuda, pero Reno prefirió huir negando a su propio padre y diciendo que no lo conoce. Uno de los temores más grandes del ciudadano común o de la clase trabajadora es terminar viviendo en las calles sin un techo para refugiarse. Ese es el miedo que acosa a Reno cada vez que ve a un vagabundo y en el fondo sabe que puede terminar así si su pintura en la que tanto trabaja llega a ser un fracaso. Reno ve en los vagabundos eso en lo que no quiere convertirse, pero es una realidad que puede ocurrir. Así que usa el taladro como un arma para eliminar a estas personas que representan ese terror que lo persigue. Es peor cuando un vagabundo le pregunta a Reno si su esposa lo engaña haciéndole recordar que puede perder a Carol. Lo que Reno hace es intentar pelear contra ese miedo que ve reflejado en los vagabundos y el taladro lo usa como si fuera su arma de defensa. Como si fuera un crucifijo alejando a los demonios que lo atormentan. Pero llega un golpe de realidad que le hace ver a Reno que todo el esfuerzo y esperanza en la pintura no ha servido de nada. Reno va perdiendo todo y es destruido sintiendo que lo que más temía lo alcanza. Así que con las ilusiones rotas, a Reno solo le queda una cosa que es el taladro. Lo fascinante es que con esto Ferrara le da un significado profundo a la idea de la injusticia y el menosprecio como detonantes de la naturaleza violenta. Eso lo introdujo en su cortometraje The Hold Up y The Driller Killer lo profundiza más. Reno es un artista muy menospreciado que sufre de las injusticias de los demás y un trabajador que se siente muy impotente al no poder hacer nada para solucionar su situación económica. Carol, Dalton y Al no le dan el apoyo que necesita para superar su momento más difícil y a Reno no le queda más opción que recurrir a la violencia como única alternativa. No solo para desahogar sus frustraciones, sino para evadir su miedo más profundo. La película es una especie de retrato del peor miedo de la clase trabajadora. Eso hace que como película de horror funcione bastante bien y tenga un comentario social muy efectivo.

The Driller Killer es una buena película de horror y explotación que fue un buen inicio para la primera fase de Abel Ferrara en el cine. A la vez funciona bastante bien como un reflejo sobre el mayor temor de la clase trabajadora y cómo ese miedo puede consumir a una persona al punto de llevarla a la locura. Ferrara supo usar elementos clave que pueden llevar a una persona común a cometer crímenes. Una economía insostenible, el menosprecio de los que más tienen, la falta de empatía y el temor a terminar en la indigencia son lo que construyen el terror de la película. No se trata solo del miedo a una persona psicópata y violenta que puede aparecer para infligir daño, sino del miedo a lo que puede impulsar a una persona a convertirse en eso. La película es otro buen ejemplo de cómo una sociedad injusta es la que despierta la violencia que yace en los seres humanos. Mi calificación final para esta película es un 8/10.
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