Esta película marca e primer encuentro de John Wayne con americanos cuya ideología era el comunismo. Durante el rodaje el guionista Ben Barzman y el director Edward Dmytryk fueron sinceros sobre su punto de vista del comunismo y el ateismo.
John Wayne se negó a usar un especialista que hiciera las escenas de mayor riesgo así que el director Edward Dmytryk y el guionista Ben Barzman decidieron escribir momentos con acciones peligrosas para que Wayne quisiera un especialista. Ni siquiera esto hizo que el actor aceptara.
Se filmó en 130 días.
Incluso en el momento de su estreno fue ampliamente criticada como cruda propaganda.