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Ozonero
Ozonero

113.457 usuarios 1.430 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 2 de junio de 2020
Comedia romántica al uso, donde un treintañero que vive con sus padres se resiste a dejar el nido y cada vez que teme poder enamorarse deja a las parejas. Con secundarios como Bradley Cooper, Zooey Deschanel o Kathy Bates, Sarah Jessica Parker y Matthew McConaughey demuestran química en pantalla y la película es entretenida aunque, obviamente, todo es más que previsible
Jose M Moratilla
Jose M Moratilla

5.314 usuarios 141 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 12 de enero de 2011
La temática de la película es muy actual en el tema de los hijos con los padres, totalmente acomodados sin preocupaciones ninguna, pero no creo que sea tan real que unos padres contraten a alguien para librarse de el hijo o la hija, en este caso hijo. Pero el fin del tema es el cazador cazado, La verdad que las escenas más cómicas son las que se producen en la casa con los padres. la interpreción de Srah Jessica no me llama mucho la atención me parece muy lineal casi casi lo ismo que la de su partener Matthew MacConaughey
decatur555
decatur555

3 usuarios 913 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 10 de septiembre de 2026
Hay comedias románticas que uno recuerda porque rompieron moldes y otras porque representan perfectamente una época. Esta pertenece claramente a las segundas. Mediados de los 2000, Matthew McConaughey todavía instalado en su etapa de galán de comedia, Sarah Jessica Parker saliendo del fenómeno Sex and the City, una premisa imposible pero simpática y ese tipo de película que sabías prácticamente cómo iba a terminar desde el cartel. Y, aun así, entrabas. Vista hoy, no hay demasiadas sorpresas: es previsible, blandita, muy de su tiempo y está construida con todos los mecanismos habituales del género. Pero también tiene ese encanto ligero de las comedias románticas de entonces, cuando una película podía aspirar simplemente a hacerte pasar hora y media agradable sin necesidad de reinventarse.

La idea de partida es bastante disparatada: unos padres, hartos de que su hijo adulto siga viviendo cómodamente en casa, contratan a una mujer para que él crea que se ha enamorado de ella y así empujarlo a independizarse. Si uno se para demasiado a pensar en la ética del asunto, la película dura cinco minutos. Pero Tom Dey sabe que esto funciona como mecanismo de comedia, no como un caso realista. Tripp es ese hombre encantador, atractivo y perfectamente funcional que ha encontrado una manera demasiado cómoda de no crecer del todo, mientras Paula convierte las relaciones en una especie de método profesional. Los dos parten de una mentira y sabemos que, tarde o temprano, esa mentira va a chocar con sentimientos de verdad. No hace falta ser adivino. Ese es precisamente el contrato que aceptas al verla.

Matthew McConaughey está en terreno conocido y se nota. Tiene esa mezcla de seguridad, sonrisa fácil y despreocupación que durante años lo convirtió en uno de los rostros inevitables de la comedia romántica. Sarah Jessica Parker también encaja bien con un personaje que necesita ser segura, rápida y algo controladora. ¿Tienen una química arrolladora? No especialmente. Y ahí entiendo parte de las críticas que recibió la película. La historia de amor nunca llega a sentirse tan irresistible como debería. Pero los dos tienen suficiente carisma para que la película avance sin atascarse, y el reparto secundario termina aportando más gracia de la esperada. Kathy Bates y Terry Bradshaw funcionan muy bien como esos padres desesperados por recuperar su casa, y Zooey Deschanel roba varias escenas con una energía más rara, seca y divertida que la trama romántica principal.

De hecho, algunos de los momentos que mejor funcionan no tienen demasiado que ver con el romance. Los amigos, los padres, las subtramas absurdas y hasta esa insistencia con los ataques de animales parecen venir de otra película, una más tonta y desatada. Ardillas, delfines, lagartos... hay gags que hoy resultan bastante infantiles y que ya entonces debían de parecer un recurso fácil. No todo funciona. Pero esa mezcla de romanticismo convencional y comedia absurda le da una personalidad muy de 2006. Es difícil verla ahora sin sentir que pertenece a un momento muy concreto del cine comercial estadounidense: colores luminosos, música amable, personajes con trabajos y casas improbablemente estupendos y problemas sentimentales que se resuelven a tiempo para los créditos.

Y sí, está todo muy visto. Los malentendidos, la revelación inevitable, la crisis sentimental y la reconciliación forman parte de un recorrido que podríamos dibujar antes de que empiece. El guion tampoco profundiza demasiado en una idea que quizá daba para algo más interesante: ese retraso voluntario de la vida adulta, la comodidad de quedarse en casa, el miedo al compromiso o la presión social por cumplir determinadas etapas. Prefiere la superficie y el chiste. Pero no estoy seguro de que haya que castigarla por no ser otra cosa. Esta es una de esas películas en las que la previsibilidad forma parte del género, y la cuestión real es si el viaje resulta agradable aunque conozcas el destino. Para mí, razonablemente sí.

No la pondría entre las grandes comedias románticas de su generación y entiendo perfectamente por qué la crítica fue dura con ella. Es demasiado formularia, la pareja central podría tener más chispa y algunos gags envejecieron regular. Pero tampoco me parece ese desastre que sugieren algunas reseñas. Es una comedia romántica típica de su época, sin más, y quizá ahí está también parte de su encanto ahora. McConaughey haciendo de McConaughey, Sarah Jessica Parker en un papel hecho a su medida, secundarios simpáticos, conflictos sin demasiada gravedad y un final que llega exactamente donde sabíamos que iba a llegar. No sorprende. No cambia nada. Pero entretiene, sonríes alguna vez y te devuelve a una forma de hacer comedias románticas que hoy casi parece pertenecer a otro tiempo.
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