Tras iniciarse en le mundo del cine con varios cortos y mediometrajes en 1975 el mismísimo David Cronenberg hace su debut oficial con su primer largometraje, siendo este debut un hito en la historia del cine ya que entraba a la industria uno de los cineastas más relevantes del género del terror y de la ciencia ficción. Cronenberg revolucionó el cine, pero es que desde este primer largometraje ya nos da una obra clave para entender el nacimiento del body horror impulsado por el mismo.
Como es obvio el film provocó una fuerte polémica al ser tan explícita en general, ya que si algo no falta en el cine de Cronenberg es sexo, sangre y degradación corporal y quería dejarlo claro desde su primera cinta.
Muy al estilo de George A. Romero, Cronenberg se aleja del terror clásico para traer un terror de invasión interna, física y psicológica donde en diferencia con Romero y sus zombis el canadiense plantea un terror sexual, algo así como zombies del sexo no de la carne, convirtiendo el cuerpo humano en el escenario del miedo.
Me encantan cómo Cronenberg en sus primeras cintas (sobre todo en esta), nos hace una crítica a forma de metáfora sobre cómo la sociedad moderna está aislada sobre sí misma, en esta película el edificio funciona como la metáfora, pero es que también crítica en cierta manera a la burguesía, haciendo del sofisticado complejo residencial un caos absoluto y de lo más visceral.
Sin duda a mí lo que más me gusta de la película y lo que la convierte en una de mis favoritas del director es su estética, una estética única que destaca por ser fría con pasillos, ascensores y apartamentos que dan la sensación de deshumanización total tras la tragedia. Además el hecho de evitar la música en exceso le sienta al film espectacular, apostando por una progresión lenta al principio pero inquietante. Y por último en el apartado estético, el edificio que funciona como espacio cerrado me parece un lugar sencillamente sublime para desarrollar la trama, siendo un escenario muy cerrado y el hecho de que todo suceda ahí es una característica que a mí me gana por completo.
La fotografía es apabullante también, pudiendo mostrar el horror de los pasillos con planos alucinantes para ser una primera película.
La trama narra la historia de in compjejo de lujo en Montreal, donde un científico desarrolla un parásito experimental diseñado para sustituiré órganos defectuosos. Tras la muerte de dicho doctor el parásito se empieza a propagar por el edificio, y digamos que no tiene efectos muy positivos en el ser humano.
“Shivers” entra dentro del moviendo del Nuevo Cine Canadiense de los 70 caracterizado por ser de muy bajo presupuesto o bajo presupuesto sin más y su voluntad experimental, algo que a David Cronenberg le sobraba.
A su vez es obra prima del body horror impulsado principalmente por el mismo Cronenberg.
En su estreno fue muy criticada pero es obvio que con el tiempo pese a seguir está muy infravalorada actualmente, nadie puede negar que es una predecesora del terror moderno, y que a mí especialmente me parece una barbaridad de cinta.