Se trata de la última película que dirige Luis Buñuel.
La decisión de contratar a dos actrices para interpretar el papel de Conchita salvó la película del desastre.
Según el guionista Jean-Claude Carrière, la razón por la que se despidió a Maria Schneider de la película fue su fuerte consumo de drogas, ya que esto provocaba que realizara una actuación "mediocre" además de provocar una gran desavenencia entre la actriz y el director.