Esta es la única película en la que trabajaron juntas Jane Russel y Marilyn Monroe, dos actrices que se convirtieron en grandes amigas. Russel llamaba a Monroe "rubita" y era la única persona capaz de sacar a Marilyn de la cama para que comenzara la filmación.
Gwen Verdon fue la encargada de entrenar a las estrellas Jane Russell y Marilyn Monroe para que realizaran bien los movimientos de sus coreografías. Se rumorea que en algún momento de la película, Verdon dobló tanto a Monroe como a Russell.
La actriz Judy Holliday rechazó el papel de Lorelei Lee porque sentía que tan sólo la intérprete Carol Channing, quién encarnaba al personaje en Broadway, sería capaz de hacerlo.