El conejo sin orejas se siente triste y solo. El hecho de que no tiene oídos hace que nadie quiera ser su amigo. Sin embargo, un día aparece delante de su puerta un huevo del que emerge un Zweiohrküken. Pronto, el conejo sin orejas y el Zweiohrküken se harán mejores amigos. Además, ambos compartirán mil y una aventuras trepidantes a la par ...