Tras una dura derrota, Yuri Katsuki se retira del patinaje, pero su encuentro con Victor Nikiforov y Yuri Plisetsky reaviva su pasión. Con Victor como su entrenador, Yuri lucha por recuperar su confianza y alcanzar la grandeza.
Kirie Goshima y Shuichi Saito descubren que la ciudad de Kurōzu-cho está bajo una maldición relacionada con las espirales, que desatan una serie de horribles transformaciones y locura entre los habitantes. A medida que la obsesión con las espirales crece, la ciudad se sumerge en un caos aterrador e inescapable.