Me ha gustado mucho, pero entiendo perfectamente que no sea una serie para todo el mundo. Es extraña, rara y muy ambiciosa, y además te pide atención constante. No puedes desconectar un minuto porque, en cuanto lo haces, todo puede volverse caótico. Y, en el fondo, eso tiene bastante sentido: la serie está construida para que su forma se parezca a la mente de sus protagonistas, a esa conexión desordenada, emocional y a veces abrumadora.
Lo mejor que tiene es precisamente esa sensación de experiencia más que de relato convencional. No se limita a contarte una historia de ciencia ficción: quiere meterte dentro de un flujo de emociones, cuerpos, culturas, deseos, miedos y recuerdos compartidos. A veces funciona de manera arrolladora y otras se dispersa, pero cuando conecta de verdad, tiene algo muy especial.
También me parece importante decir una cosa muy clara: parte de las críticas negativas vienen de gente que no soporta el contenido queer o que se pone nerviosa en cuanto una serie no gira alrededor de su idea estrecha de masculinidad. Y sinceramente, si alguien entra con ese problema mental, mejor que no la vea. Sense8 no pide permiso para hablar de sexualidad, identidad, amor, deseo y conexión humana desde muchos ángulos, y ahí está buena parte de su fuerza.
Visualmente es una barbaridad. El montaje, los saltos entre personajes y lugares, la sensación de simultaneidad y la manera en que las vidas se entrelazan están resueltos con una imaginación tremenda. Hay momentos que parecen videoclip, otros puro melodrama, otros ciencia ficción emocional, y casi nunca se parece a una serie normal. Eso le da una personalidad enorme.
Es verdad que tarda en arrancar y que no siempre equilibra igual de bien lo sublime y lo ridículo. Hay tramos lentos, escenas que se alargan demasiado y momentos en los que da la impresión de que la serie está más enamorada de sí misma que de lo que cuenta. Pero incluso ahí sigue teniendo algo hipnótico, porque pocas veces se ve una apuesta tan libre dentro de una producción tan grande.
En conjunto, me parece una serie muy buena, muy singular y con una sensibilidad que la separa de casi todo lo demás. No siempre es fácil, no siempre es redonda, pero cuando entras en su frecuencia, te atrapa de una forma muy poco común.