Kevser, criada en un barrio humilde, se casa con el hijo de la adinerada familia Kirimli, decisión que provoca el rechazo de su padre. Tras la repentina muerte de su esposo, Kevser queda atrapada en la fría y opresiva mansión Kirimli junto a su pequeño hijo Yusuf, de solo cinco años.
Aislada, sin apoyo familiar y sin saber en quién confiar, deberá luchar por proteger a su hijo en un entorno hostil. Su historia habla de supervivencia, amor maternal y lucha contra las diferencias sociales que amenazan con separar lo que más ama.

