En 1960, con solo 26 años, Leonard Cohen llega a la isla griega de Hydra en busca de inspiración, dejando atrás sus estudios en Montreal y un empleo que lo asfixiaba. Hydra, entonces un refugio bohemio para artistas internacionales, se convierte en el escenario donde Cohen comienza a forjar su voz como escritor y músico.
Allí conoce a Marianne Ihlen, una joven noruega que viaja con su pareja, el escritor Axel Jensen. Ese encuentro marcará profundamente su vida y obra, dando origen a una de las historias de amor más icónicas del mundo artístico del siglo XX.