Durante unas vacaciones, tres hermanas enfrentan una decisión límite tras un atropello: asumir las consecuencias o proteger a su familia a cualquier precio.
Tras el asesinato de Rachel Nickell en 1992, André se ve obligado a asumir en solitario la crianza de su hijo Alex, único testigo del crimen, convirtiéndolo en su prioridad absoluta. Mientras afrontan la presión mediática y la investigación policial, padre e hijo intentan superar el trauma.