España lleva la Ñ en su nombre. Nuestro idioma, el español también. También se utiliza la Ñ en el gallego, el asturiano y el euskera. Incluso en lenguas foráneas como el mapuche chileno, el bubi en Guinea Ecuatorial, el tagalo filipino o el chamorro de Guam. Pues bien, un día, a la Unión Europea, no se le ocurrió otra cosa que proponer eliminar la Ñ de los teclados para "facilitar la comercialización de productos tecnológicos". Es decir, de nuevo, la sociedad entera al servicio del capitalismo más exacerbado, sin entender de identidad cultural ni lenguaje.
Por supuesto, la RAE montó en cólera, y personalidades como Gabriel García Márquez lo denunciaron como algo escandaloso: “los autores de semejante abuso y tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arquitectónica, sino todo lo contrario, un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras letras sigue expresándose con dos”.
"Si nos quitan nuestra eñe en vez de ordeñar las vacas, quizás las ordenaremos"
En nuestro país, como no podía ser de otro modo, nos tomamos esto a cachondeo. El programa La parodia nacional, uno de nuestros mayores éxitos televisivos y que se mantuvo en antena desde 1996 a 1999, se atrevía a poner letra y música a acontecimientos de la actualidad nacional, siempre desde un punto de vista ácido y satírico. En realidad era un concurso: los participantes competían por crear la mejor letra, que después interpretaban los cantantes del equipo del programa.
Por supuesto, una de las canciones hizo referencia al atrevimiento de la Unión Europea. La interpretó Estrellita La Moderna, en realidad la cantante Elena Fernández, y desde el primer momento en que sonó ya sabían que tenían entre manos una de las mejores canciones que hayan pasado por el programa.
La canción contenía estrofas tan originales como esta:
"Si nos quitan nuestra eñe
Los niños serán los ninos
Los años serán los anos
Y en la ribera del Mino
Florecerán los castanos"
O esta:
"Si nos quitan nuestra eñe
En vez de ordeñar las vacas
Quizás las ordenaremos
Y para decir ñoñerías
¿Cómo nos apanaremos?"
El estribillo era, simplemente, irresistible:
Olé y olé nuestra eñe
Salerosa y pizpireta, salerosa y pizpireta
Qué se chinchen si no tienen
Una letra con peineta
A continuación os dejamos con la actuación íntegra, historia ya de nuestra televisión.
Seguro que tras la actuación la Unión Europea se pensó más de una y dos veces proponer otra vez cosas tan absurdas y surrealistas como esta.