Si existe en el año una festividad marcada por las tradiciones, esa es la Navidad. El sorteo de lotería, la Nochebuena y el cuñado que no para de hacer chistes de dudoso gusto, el especial de 'comedia' de José Mota, Cachitos de fondo como karaoke, y, por supuesto, el discurso del rey. Y no nos referimos a la oscarizada película de 2010.
Cada año, las televisiones dejan de emitir lo que hubieran pensado si en España existiese la república y comienza el discurso de nuestro Rey, una banda sonora que suele ser habitual mientras la familia pone la mesa. A las 21:00 h, como un reloj, Felipe VI comienza a desgranar su mensaje, y ya es habitual tenerlo de fondo. En nuestro país, por lo menos, es habitual esta tradición. En otros países, tienen al Pato Donald.
El Pato Donald congregando a todo un país
Todo comenzó en el año 1959: la televisión pública de Suecia, la SVT, comenzó a emitir un especial que recopilaba fragmentos de películas y cortos de Disney, todo ello presentado por el personaje de Pepito Grillo. Durante mucho tiempo, la televisión sueca solo tuvo unos pocos canales y la animación de Disney era un auténtico lujo doméstico y solo se veían en esa época, lo que pudo reforzar ese sentimiento de 'rutina' o 'costumbre'.
Poco a poco, el programa recopilatorio del Pato Donald se convirtió en un auténtico ritual donde las familias enteras se reúnen para verlo incluso a día de hoy, justo antes de la Nochebuena y antes de entregar los regalos, marcando el inicio de la Navidad.
En Suecia, curiosamente, el personaje del Pato Donald, o como se le conoce allí, Kalle Anka, era (y sigue siéndolo) mucho más popular que el símbolo de Disney, Mickey Mouse: su personalidad y sus historias resonaron más con el público local que las del ratón.
El fenómeno de Kalle Anka es digno de estudio y es imbatible, ya que ni las actuales pantallas y la dictadura de Tik Tok puede con ella: durante la transmisión del programa se registra una caída significativa en el uso de datos móviles y llamadas a servicios de emergencia, demostrando así su alcance nacional y su gran popularidad.
Nosotros tenemos claro qué preferiríamos ver en Nochebuena, pero las tradiciones mandan, y mucho más en Navidad.