Lo tenemos tan asumido que no hemos caído en la cuenta de que comer fuera de casa es un lujo. En la década de los ochenta, comer en un restaurante solía estar reservado para ocasiones especiales como bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños, aniversarios... o solo reservado al domingo como evento familiar. La expansión de los restaurantes económicos y que sirven 'fast food' democratizó el gasto e hizo que el gesto de comer fuera se adoptara de manera natural por todos.
Este era el caso de Alberto Chicote. En el podcast Se me antoja by Montagud ha hablado largo y tendido sobre sus inquietudes de juventud y cómo ya desde su posadolescencia sabía que quería dedicarse a la cocina, frente a la opinión de 'expertos' como el orientador de su instituto.
"El orientador me dijo que me veía estudiando imagen y sonido. Le respondí: '¿Y si quisiera estudiar cocina?"
Según asegura el propio Chicote, con 17 años tuvo "una entrevista con un orientador del colegio y me comentó que me veía en el futuro estudiando algo relacionado con la imagen y el sonido, pero en el plano técnico. Y la verdad es que no sé muy bien por qué, pero le respondí: "¿Y si yo quisiese estudiar cocina?"
Esta vocación era curiosa, teniendo en cuenta que en la familia de Chicote "no había nadie que se dedicase a la hostelería ni nada similar. De hecho, como anécdota, en mi casa solo se salía para comer como en la BBC: bodas, bautizos y comuniones". Le llegó de repente la vocación, como quien no quiere la cosa. Estaba tan entusiasmado con la idea de pasarse el resto de su vida preparando platos que su madre todavía le recuerda cómo volvió a casa ese día de la escuela.
"Mi madre recuerda que regresé de la escuela con los ojos abiertos como platos y le dije: "Esto es lo mío, esto es una maravilla". Asegura que sigue enamorado de la cocina como el primer día, y lo que más le motiva es hacer feliz a la gente con sus recetas y elaboraciones.
Instagram
Alberto Chicote nació en Madrid en 1969 y cuenta ahora con 56 años. Nació en el seno de una clase obrera en el barrio de Carabanchel Alto. Siempre fue curioso e inquieto con el deporte, llegando a coincidir en el equipo de la selección madrileña de rugby con un joven Javier Bardem. También era aficionado a la gimnasia rítmica y al tiro con arco.
En una época con altas tasas de paro, eligió la cocina pensando que al menos "de comer no me faltará". Sin embargo, se enamoró de la profesión al descubrir un mundo que le pareció "inacabable". Esta curiosidad lo llevó a protagonizar una auténtica revolución en Madrid a finales de los años 90 con el restaurante Nodo, donde introdujo la fusión mediterránea y japonesa cuando era un concepto totalmente novedoso para el gran público. Durante esos 13 años, Chicote y su equipo transformaron el desconocimiento de los productos orientales en una libertad creativa absoluta, inventando platos sin los condicionamientos de la cocina tradicional.
En la actualidad, Chicote compagina su trabajo en el restaurante del que es propietario, Omeraki, con programas de TV como Batalla de Restaurantes y la presentación, cada año, de las Campanadas de Año Nuevo en Antena 3.