Año 1995. Salen a la luz pruebas que implicaban a altos cargos del gobierno socialista de Felipe González en la guerra sucia contra ETA; el exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán, fue detenido tras huir por corrupción y enriquecimiento ilícito; España comenzaba a salir de la crisis de principios de los 90 y se estrena el concurso Uno para todas.
En nuestra televisión nacional ha habido numerosos programas de los cuales, sinceramente, avergonzarse un poco, y Uno para todas, por lo menos para el que esto escribe, es uno de ellos. Estuvo presentado por el cómico Goyo González y consistía en lo siguiente: 200 mujeres en plató elegían al 'chico del verano' entre varios concursantes masculinos. El concurso era una adaptación del formato alemán (los germanos siempre a la vanguardia) 'Man O Man', producido por Reg Grundy.
El programa, que duraba cerca de tres horas (o quizás más, creo que nadie lo vio entero, nunca), era un claro ejemplo de lo que se conoce como 'contenedor', y no nos referimos a la basura. Uno para todas mezclaba concurso, espectáculo de variedades, humor, pruebas físicas y, ejem, 'juego de seducción'. En cada uno de ellos, 12 hombres tenían que convencer al público femenino de que cada uno de ellos era, sin duda, el hombre del verano. Las mujeres votaban con un mando electrónico (Telecinco siempre a la vanguardia) y, tras cada ronda, los hombres peor valorados eran eliminados.
El momento de la eliminación se convirtió en el gran sello visual del formato, un acontecimiento arriesgado, de importante cariz experimental y nunca visto antes en televisión, que convertía al programa, y por extensión a Telecinco, en referentes del audiovisual internacional: los concursantes se colocaban junto a una piscina y las azafatas del programa empujaban al agua a quienes quedaban fuera. Si al leer esto se te han puesto los vellos de punta, o te ha dado tremendo síndrome de Stendhal, no te culpamos.
El programa se estructuraba en torno a varias rondas, donde los concursantes debían demostrar sus habilidades, por ejemplo, bailar con una azafata, cantar en karaoke o superar pruebas físicas. También incluía un estriptis hasta quedarse en ropa interior y hacer poses de culturista.
Además de Goyo González, el programa incluía la participación de cómicos como Santiago Urrialde, que interpretaba personajes como el Profesor Pi o 'Paco Gerte'. También se hizo muy popular el culturista Héctor, modelo en pruebas físicas y que fue identificado posteriormente como Miguel Ángel Masch.
En declaraciones posteriores, Goyo González ha manifestado que Uno para todas es un formato 'irrepetible'. Y nosotros no podemos hacer otra cosa que agradecerlo.