Se llama Fran García, pero seguramente le conoces por ser 'el del albornoz' en 'Gran Hermano': ahora su vida está muy alejada de las cámaras
Antonio Bret
Antonio Bret
-Redactor
Redactor experto en branded content. Aunque versátil en numerosas áreas y temáticas, se siente especialmente cómodo escribiendo sobre cine y series y todo lo relacionado con la industria.

Se definía como un ganadero al que no le gustaba madrugar y le salió bien la jugada: en un verano se llevó 50 millones de pesetas

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Año 2001, una fecha que muchos recordarán por dos motivos relevantes para la historia de la cultura. Fue el año que inspiró a Kubrick para hacer una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia; y fue el año, también, en el que un tipo ataviado con un albornoz verdiblanco copaba la emisión televisiva nacional.

Era concursante de la segunda edición de Gran Hermano, la primera en situarse en Guadalix de la Sierra. No llegó a ganar; ese puesto de honor fue para Sabrina Mahí, pero casi: quedó en segundo puesto. Y es que Fran García se metió a todo el mundo en el bolsillo por su carácter afable y 'campechano', su humor de pueblo y una imagen despojada de cualquier atisbo de glamour o postureo.

Pero ¿qué pasó con él tras quedar en segundo lugar en la segunda edición de Gran Hermano?

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Pues que se volvió a Barcarrota, su pueblo de Extremadura. Allí siguió vinculado al campo, a la ganadería; en definitiva, a su vida de siempre pre-Gran Hermano. Sin embargo, ahora tenía un poco más de dinero. Fran llegó a ganar unos 50 millones de pesetas durante un solo verano gracias a los típicos bolos de famosillos en discotecas y terrazas de verano. Incluso una noche, en Barcelona, le llegaron a pagar tres millones y medio de pesetas, aunque no todo era para él: tenía un contrato con la productora, que se llevaba el 40% de cada una de sus 'actuaciones'.

Ahora, veinticuatro años después, Fran cuenta ya con 58 años y ha recuperado una faceta de juventud: la de novillero. El pasado 10 de agosto de 2025 participó en una jornada taurina en la plaza de toros de Barcarrota bajo el nombre de Fran Reija 'El Niño de las Siete Torres', un apodo que ya utilizaba cuando dio sus primeros pasos en el mundo de la tauromaquia.

Fran pudo haber sucumbido a los oropeles propios del estrellato, pero prefirió volver a su pueblo. Por cierto, apuntar como anécdota que, tras su salida, compró en unos conocidos grandes almacenes un puñado de albornoces y los subastó con fines benéficos a través de las redes. En definitiva, todo un personaje este Fran García.

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