Ana Guerra, sincera sobre el distanciamiento natural de OT 2017: "Cuando te das cuenta de que Aitana está en Los Ángeles y tiene 3000 WhatsApps todos los días, es inviable"
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Es ley de vida: las personas tomamos caminos distintos y el que hoy es amigo inseparable mañana es un bonito recuerdo

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2017 supuso el renacer del talent show Operación Triunfo, una edición que supuso para la generación coetánea lo mismo que la primera entrega para los adolescentes del 2000. Una de las concursantes que más dio que hablar fue Ana Guerra, además de por sus dotes interpretativas, por su relación con otras concursantes de la edición, como la ahora omnipresente Aitana.

La cantante ha recordado en el podcast Animales Humanos la distancia que se fue creando entre los miembros de su círculo más cercano tras finalizar la experiencia compartida que fue el talent show. “Yo sufrí mucho cuando nos empezamos a alejar todos, cuando cada uno volvió a su ciudad y a su vida”, confiesa, dejando claro que aquella separación le afectó más de lo que parecía desde fuera.

Aquellas personas habían pasado a ocupar un lugar muy especial en su vida. “Yo sufrí mucho cuando nos empezamos a alejar todos, cuando cada uno volvió a su ciudad y a su vida”, confiesa, dejando claro que aquella separación le afectó más de lo que parecía desde fuera.

“Cuando te das cuenta de que Aitana está en Los Ángeles y tiene 3000 WhatsApps todos los días, es inviable”

Sin embargo, el tiempo hizo mella. La separación no respondió a ningún conflicto concreto, sino al ritmo de sus propias carreras y la dispersión geográfica. "Yo no hablo con Aitana por agendas y porque se nos ha separado la vida de una forma natural”, aclara. Y añade que sus trayectorias profesionales acabaron tomando caminos muy distintos: “Al final, ella tuvo una proyección diferente a la mía. Ella hizo así para arriba, yo empecé a bajar y empecé a subir... Ella tenía mucho más trabajo que yo, ella viajaba más que yo, ella sacaba más canciones que yo”.

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Poder reunirse con ella se hizo cada vez más complicado. “Al principio a lo mejor intentamos quedar y nunca podíamos y simplemente ya es imposible”, explica. En ese punto, la agenda internacional de Aitana hizo prácticamente inviable cualquier encuentro: “Cuando te das cuenta de que Aitana está en Los Ángeles... y tiene 3000 WhatsApps todos los días, es inviable”.

A esto se le suma el hecho de que cada uno vivía en una ciudad distinta. “Al final unos viven en Bilbao, otros viven en Sevilla, otros viven en Barcelona... nos quedamos como un grupito de Madrid porque eran los que vivíamos en Madrid”, relata, describiendo cómo la vida fue reorganizando los vínculos sin que eso borrara el cariño.

Sin embargo, cuando coinciden, el cariño permanece intacto. “Hace dos días estuve con Aitana y me la comía a besos”, cuenta con naturalidad. Y pone como ejemplo el reencuentro vivido en unos premios recientes: “El otro día estábamos en los premios de Los 40, estaba de mi generación Alfred, Lola, Aitana... Nos levantamos todos, nos fuimos todos a besar. O sea, los aplausos cuando nominaron tanto a Mimi como a Aitana, superorgullosos. De verdad hay buena relación en general”.

Antonio Bret
Antonio Bret
-Redactor
Redactor experto en branded content. Aunque versátil en numerosas áreas y temáticas, se siente especialmente cómodo escribiendo sobre cine y series y todo lo relacionado con la industria.
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