Durante unos cuantos años, Hermano mayor fue uno de los realities más populares de nuestra televisión. Emitido en Cuatro, el espacio prometía ayudar a jóvenes con conductas violentas, adicciones o conflictos familiares, todo ello bajo la supervisión de Pedro García Aguado.
El programa, con unos muy buenos datos de audiencia a lo largo de su vida, arrastró, sin embargo, numerosas polémicas por la dureza de sus casos, las sospechas de manipulación inherentes a casi cualquier espacio de este género y el debate de hasta qué punto la televisión podía ayudar a sus protagonistas, o simplemente estaba explotando la vulnerabilidad de los mismos.
La figura del propio Aguado tampoco estuvo exenta de polémica. Él mismo denunció al programa, tiempo después, de que seleccionaba casos especialmente conflictivos porque, si no había enfrentamiento, no interesaba televisivamente, llegando a afirmar que algunas situaciones se forzaban para conseguir la reacción esperada en pantalla.
Sin embargo, el propio Aguado tampoco estuvo libre de pecado. Como él mismo asegura en el podcast de Uri Sabat, tuvo un encontronazo con Borja, uno de los adolescentes problemáticos, por culpa suya. "Solo hubo un chaval que se me reviró, pero porque yo le puteé", señaló.
Siguiendo indicaciones de la directora de entonces, Pedro fue excesivamente duro con él durante unas prácticas de judo; lo tiró al suelo y le provocó diciéndole: "Tú qué, gordito, ahora no puedes conmigo". Esto provocó que el chico se girara con intención de pegarle, lo que obligó a Pedro a frenar y pedirle perdón por haber metido la pata. Años después, el joven reconoció que, aunque el programa fue una experiencia en la que sufrió mucho, finalmente logró estar bien.
Este no fue el único caso del programa que generó un debate público. Por ejemplo, en el caso del joven Stephan, el video promocional del episodio incluía ciertas frases que podían catalogarse de homófobas; o el caso de Aitor, un joven participante que acabó cometiendo un grave ataque contra su abuela y una amiga tras su paso por el programa. Este caso, junto a otros como el de Sergio, detenido tiempo después por agredir a su novia y a policías, o el de Juan Carlos, arrestado por robo, alimentó la sensación de que algunos jóvenes, en lugar de salir mejores, acababan peor de lo que estaban.
Hermano mayor ha quedado para la posteridad como el claro ejemplo de que la televisión, o ciertos formatos televisivos, jamás podrán sustituir la terapia de un familiar, y que nunca se puede vestir de show lo que debería ser un tratamiento íntimo y personal.