En la primera edición de Operación Triunfo hubo una cantante a la que se le colgó desde un primer momento el sambenito de que siempre desafinaba. Ella es Verónica Romero, que ahora ha visitado el podcast del analista de cultura pop Héctor Alabadí, con motivo del 25 aniversario del talent show.
Verónica Romero ha contado en el podcast que ella, siendo "una niña de 23 años, que empieza a evolucionar en el programa, pues yo ya entraba con miedo". Y declaró: "Lo importante que es ese apoyo cuando estás evolucionando y creciendo dentro. Yo no tenía ese apoyo. Me lo dio más el profesor de gimnasia, Néstor, que cualquier otro profesor".
Continúa afirmando: "Te vas perdiendo. Le di mi poder a ese jurado. Yo ya me lo creía: ya desafinaba y encima lo decía. Me enfoqué en la desafinación, aunque no desafinara. Sé que Nina, cuando me nominaban, alguna vez dijo: 'Es que aquí no ha desafinado'. Pero ya era ese sambenito".
RTVE
Verónica Romero: "A mí se me estaba poniendo el impedimento de crecer"
Sobre si alguna vez sufrió el síndrome del impostor: "No -asegura- porque tampoco entendía que eso era un síndrome. Creo que cuando tienes el síndrome del impostor es porque te comparas. Siempre nos muestran que hay alguien mejor. Yo hago lo que puedo, con la intención de mejorar".
Además, salió el tema del favoritismo, si había en esa edición algún alumno que tuviera un trato de favor comparado con el resto. A este respecto, Romero asegura que no, simplemente "A mí se me estaba poniendo el impedimento de crecer, de mostrar mi talento. Llegó un punto en el que esa bola se hizo tan grande que los profesores, cuando lo hacía bien, me decían: 'A ti no te he dicho nada porque lo has hecho bien'. Y yo decía: 'Pues dilo'".
Un ejemplo de esto fue en su recordada actuación de 'Lady Marmalade', más concretamente de su 'exuberante' peinado. Incluso eso fue fuente de polémica tras las cámaras. "Me hicieron una cola baja con un cardado y quedó muy feo. Me dijeron: 'Así no podemos sacarla'. Entonces, rápidamente me hicieron unos churritos y se me quedó un pelazo. Al día siguiente, una persona vino muy enfadada diciendo que Verónica no podía resaltar, que quién le había hecho ese pelo", recuerda.