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    Stoker
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    Stoker

    La semilla del mal

    por Paula Arantzazu Ruiz
    'Sympathy for Mr. Vengeance', 'Oldboy', 'Sympathy for Lady Vengeance', 'Thirst' y ahora 'Stoker'. Aunque Park Chan-wook ha trabajado otros asuntos (en 'Joint Security Area' hablaba del poco tratado conflicto del paralelo 38, eje que separa las dos Coreas, y en 'I'm a cyborg, but that's ok'  se dejaba llevar por un amor fou que tenía lugar en un manicomio), el mal es sin lugar a dudas el gran tema del cineasta surcoreano. Regresa a éste en su debut en Hollywood en el que es otro gran ejemplo de cómo la fábrica de sueños busca importar el talento asiático tras fagocitar sus películas a golpe de remake. Tres casos: Kim Jee-woon ('El último desafío'), Bong-Joon-ho ('Snowpiercer') y, claro, el director Park. 

    'Stoker', así pues, ahonda en cómo la semilla del mal inherente en las personas crece hasta abrirse como una flor en busca de la luz. No en vano, en esta ocasión la protagonista es una adolescente, y el relato, una historia de educación sentimental en la que nuestra heroína acabará por descubrir la plenitud de sí misma a través del descubrimiento del mal. Probablemente la premisa no parezca, a priori, tan sugerente como la que estructuraba 'Oldboy' o 'Thirst', pero ello no es óbice para que el director Park no consiga una película que golpea la retina como pocas. Acostumbrados a relatos de iniciación femenina tan conservadores y poco valientes con lo que muestran como 'Crepúsculo', La huésped' (ambos de Stephenie Meyer), o 'Hermosas criaturas', 'Stoker' apuesta por profundizar en el universo morboso y siniestro de la adolescencia, donde la sexualidad late cada vez que la muerte hace acto de presencia (el Eros y el Tánatos freudiano), creando para ello un universo estético tan esplendoroso como enfermizo, tan exquisito como enigmático, un mundo claustrofóbico y telúrico donde no hay imagen azarosa ni secuencia gratuita. Y de todas las heroínas herederas del sombrío mito helénico de la Perséfone, India, encarnada por Mia Wasikowska, es quien llega más lejos, lo suficiente como para transgredir el propio mito.

    Habrá quien acuse 'Stoker' de ser en exceso barroca, incluso camp, en pos de otorgarle entereza a un guión algo endeble al que se le notan en demasía las hechuras hitchcockianas. Y con razón. Sin embargo, la película es todo un disfrute en cuestión de puesta en escena y de dirección de actores. Mia Wasikowska se descubre como una actriz capaz de darle la réplica (y ganarle) a una Nicole Kidman frágil y sombra de sí misma -a la vez muy íntegra en el papel de la inerte madre de India-; y sorprendentemente madura como para llevar el peso de la película sobre sus hombros. Por otra parte, también resulta remarcable esa intención de Park Chan-wook de convertir la película en un fetiche estético. Si puedes contar con un gran all-stars en el equipo artístico (Clint Mansell en la banda sonora, Philipp Glass en uno de los temas principales, Chung Hoon-chung como director de fotografía, Thérèse DePrez en el diseño de producción, Kidman como actriz secundaria, etc.), ¿por qué no exprimir esa oportunidad al máximo?


    A favor: Mia Wasikowska.

    En contra: Las fisuras del guión de Wentworth Miller.
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