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    Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia
    Críticas
    4,5
    Imprescindible
    Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia

    39 escalones de patetismo

    por Suso Aira
    ¿Qué comedias hacen reír a un hipster? Pues las que le cuenta otro hipster. Este chiste (malo) que causaba furor en un pasado prestigioso festival cinematográfico europeo, podría resumir bastante bien lo que es este inclasificable trabajo (el primero que se estrena comercialmente entre nosotros, si no me falla la memoria… y el IMDB) de ese socarrón de serio y ausente aspecto llamado Roy Andersson. Un hipster bien podría hacer reír a otro intentando explicarle, en alguna de esas cafeterías donde se reúnen e incluso aparean, las 39 estampas de la ridiculez humana que configuran esta pequeña maravilla del absurdo combativo. Tragedias cotidianas de hombres ridículos, el catálogo de Andersson bien podría ser la comedia hipster definitiva… especialmente porque se cisca con impertérrito estilo sobre toda aquella modernidad de pose incapaz de ver (como los imbéciles de El traje nuevo del emperador, el cuento de Hans Christian Andersen) que bajo su aspecto esquinado, gélido y autista, esta paloma del interminable título no sólo está reflexionando sobre la existencia, sino defecando con una jocosa alegría tal que los hombres-palomos del Top Secret! de los Zucker y Abrams. Artículos de broma (otro guiño al incunable de los ZAZ),hospitales, fachadas, espacios vacíos, familias al borde de un ataque de incomunicación tronchante… todo se articula en el que es probablemente más tronado y meditado film de sketches surrealistas desde Buñuel o la estimulante Gente en sitios de Juan Cavestany. Teatrillo de la estupidez humana, la película de Roy Andersson jamás traiciona su espíritu de bomba de relojería cómica. Tampoco su armazón de comedia cinematográfica: la construcción, planificación, encuadre, presentación, ejecución y resolución de cada estampa/situación/gag es de raíces clásicas (Buster Keaton y, sobre todo, Jerry Lewis/Frank Tashlin en términos de la geografía delineada del espacio cómico).


    Toda una sensacional comedia rara-que-no-es-rara que seguro que hará carcajearse a un hipster cuando se la cuente otro capaz de citar a Samuel Beckett sin haber echado mano de la wikipedia.


    A favor: hace una tarta con el post humor y el humor canónico y te la estampa en la cara.

    En contra: es lógico que no se entre en su juego.
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