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    El gran cuaderno
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    El gran cuaderno

    La infancia en tiempos de guerra

    por Gerard Casau
    El hecho de que el director de fotografía de El gran cuaderno, Christian Berger, sea también el responsable de la imagen de La cinta blanca puede verse como una simple coincidencia, o como una consecuencia lógica de que en ambas películas participe capital austriaco. Pero la elección quizás no resulte casual, ya que ambos filmes comparten una sombría mirada sobre la infancia en la primera mitad del siglo XX: si el blanco y negro de la obra de Michael Haneke retrataba a unos niños conspiradores en los albores de la Gran Guerra, prefigurando a los terribles alienígenas de El pueblo de los malditos, los apagados colores de El gran cuaderno nos presentan a dos gemelos angelicales y siniestros creciendo como malas hierbas en lo más crudo de la Segunda Guerra Mundial. Su forma de moverse al unísono, cual entidad indivisible, nos lleva a creer que en cualquier momento la película podría precipitarse por los horrores goticistas y esquizofrénicos que Robert Mulligan imprimió a El otro. Esta capacidad para insinuar desvíos más o menos atípicos en los moldes de un cine de autor europeo “de calidad” supone el aspecto más interesante de ambos filmes, superando así el academicismo histórico para adentrarse de manera frontal en las fauces del horror.


    La novela homónima de Agota Kristóf dispone la materia prima a partir de la cual el director János Száz visualiza un mundo al borde del colapso. Las primeras escenas de El gran cuaderno describen la felicidad doméstica de una familia húngara, que pronto se verá quebrada por el conflicto bélico. En un intento desesperado de proteger a su descendencia, los padres dejarán a los jóvenes hermanos al cuidado de su abuela materna, que habita en una casa próxima a la frontera, y que en un primer momento se negará a reconocer y cuidar a sus nietos. La tirantez entre los tres personajes no se suavizará, sino que evolucionará hacia una forma de afecto sui generis, casi animal, cimentada en el abuso físico y psicológico; un régimen moral acorde a una época atroz.


    Las imágenes y situaciones aberrantes que pueblan el filme (cadáveres violados, bebés fulminados debajo de una bomba...) sirven para marcar el itinerario a través del cual los dos gemelos pierden progresivamente su inocencia, hasta convertirse en criaturas supervivientes y deshumanizadas, cuya mirada niega los inservibles valores civilizados que les fueron inculcados en el pasado, proyectándose finalmente hacia un futuro de negra incertidumbre.               


    A favor: La determinación con que la película se introduce en un agujero negro.


    En contra: El material suplica una puesta en escena algo más osada.


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