Durante la Segunda Guerra Mundial, la Armada Británica tiene que enfrentarse a su mayor amenaza: el acorazado alemán Tirpitz. Sin embargo, éste se encuentra anclado en un fiordo noruego, algo que complica atacarlo con alguna posibilidad de éxito. Pero conociendo este hándicap, la Armada entrena un comando especial para derribarlo, consistente en el uso de pequeños submarinos que coloquen explosivos bajo el agua.
En Saint-Moritz, un matrimonio conoce a un chico francés que más tarde es asesinado en su presencia, pero que les pide que transmita un mensaje a Londres. La hija del matrimonio es secuestrada. Ya en Londres encuentran a los secuestradores, unos espías que pretenden asesinar a un diplomático.