"Esta versión me quita el alma": Sergio Leone nunca se recuperó de la destrucción de una de las mejores películas de la historia del cine.
Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.

El cineasta sintió que 'Érase una vez en América' había perdido su alma en la versión estadounidense que acortó dos horas de metraje

La Trilogía del Dólar -formada por Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966)-, convirtió a Sergio Leone en todo un icono del 'spaguetti wéstern', así que las puertas de Hollywood no tardaron en abrirse para el director de cine italiano. Aunque tras su famosa saga el director había planeado llevar a cabo otros proyectos y se había fijado en The Hoods, una novela autobiográfica del escritor Harry Grey ambientada en tiempos de la Ley Seca, los estudios al otro lado del charco buscaban algo muy diferente de él: nuevas películas del Oeste capaces de replicar el éxito de la protagonizada por Clint Eastwood.

La primera película que produjo fuera de Italia bajo el ala de Paramount Pictures fue Hasta que llegó su hora, en la que Eastwood no quiso estar pero que le brindó la oportunidad de trabajar junto Henry Fonda bajo un presupuesto que le ofrecía mucha libertad. Leone se reunió con Bernardo Bertolucci y Dario Argento para desarrollar la historia y se valieron de numerosos westerns clásicos como Solo ante el peligro, El caballo de hierro, Los comancheros y Centauros del desierto para construir una historia a base de referencias a westerns estadounidenses.

Seis décadas más tarde, la película es considerada uno de los mejores wéstern de la historia y, junto a ¡Agñachate, maldito! y Érase una vez en América, conforman su propia trilogía, aunque sin personajes en común.

La última de ellas, también la última película de Sergio Leone antes de su muerte cinco años después, permitió al cineasta llevar a cabo el proyecto que ya había concebido casi dos décadas antes: Érase una vez en América era un ambicioso proyecto cinematográfico destinado a dejar huella en la historia del cine y fue una realidad en 1984, pero se quedó lejos de ser un éxito comercial y recaudó tan solo 2,5 millones de dólares frente a su impresionante presupuesto de casi 40 millones.

Un revés que se debió en gran medida a la mutilación de la película para su estreno en cines, lo que sentó fatal al cineasta.

Inicialmente, Leone había planeado una versión de 6 horas, dividida en dos partes, pero finalmente presentó un corte de 4 horas y 25 minutos. Sin embargo, Warner Bros. y el productor Arnon Milchan rechazaron de inmediato esta propuesta. En un intento de llegar a un acuerdo, el propio cineasta acortó algunas escenas, dando como resultado la versión europea de 3 horas y 49 minutos. Sin embargo, esta versión también fue acortada para su estreno en Estados Unidos, donde el estudio decidió reducirla a 2 horas y 19 minutos, a la vez que reordenó la película cronológicamente, lo que distorsionó por completo la obra. El resultado fue catastrófico tanto para la crítica como para el público.

En el libro de Noël Simsolo Conversaciones con Sergio Leone, tal y como recogen nuestros compañeros de AlloCine, el cineasta reflexionaba sobre este recorte a su película.

"La versión truncada le quita el alma a mi obra", lamentaba en referencia al cambio en la estructura, que para él era esencial para transmitir el mensaje. "No puedo aceptar que me digan que la versión original es demasiado larga. Tiene exactamente la duración que debería tener".

Leone tampoco estuvo de acuerdo cuando el productor Dino De Laurentiis, durante la proyección en el Festival de Cannes, elogió la película pero sugirió acortarla 30 minutos. "Él hace películas de dos horas que parecen de cuatro, mientras que yo hago películas de cuatro horas que parecen de dos", dijo Laurentiis.

A pesar del recorte en EE UU, la versión de 3 horas y 49 minutos de la película encontró público en Europa, aunque no suficiente como para ser considerada un éxito. En 2011, la Filmoteca de Bolonia anunció que estaba trabajando en una versión restaurada de 4 horas y 20 minutos que nos permita redescubrirla en todo su esplendor, tal como la concibió su creador, pero aún no ha visto la luz.

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