La dedicación de Robert De Niro es legendaria: se pasó 3 meses trabajando para hacer su película más icónica
Pedro Gallego
-Redactor de cine y series
Periodista cultural con varios años de experiencia con especial interés en el cine y las series. Busca las mejores recomendaciones para ver en las diferentes plataformas de streaming.

La preparación del actor no tenía límites, salvo los de velocidad

Robert De Niro se consagró hace tiempo como uno de los mejores actores de todos los tiempos, con varias películas imprescindibles en su filmografía y con varias interpretaciones que sostienen tanto las obras como su leyenda. La combinación de trabajo concienzudo y colaboración con cineastas esenciales ha cimentado esa reputación.

Ambas cosas se cruzaron repetidas veces cuando decidió trabajar con Martin Scorsese, su socio más fiable con el que ha tenido sus trabajos más recordados. Obras maestras del calibre de Taxi Driver, donde desgrana hasta la última molécula a un personaje complejo y atormentado que cobra vida gracias al intérprete y a cómo está dirigido.

Estudio nocturno

Una interpretación sostenida a través de la dedicación máxima que De Niro era capaz de volcar en cada proyecto. Fuese cambiar de peso, o estudiar concienzudamente al tipo de persona que iba a interpretar, el italoamericano quería experimentarlo todo de primera mano antes de poder actuarlo frente a las cámaras.

Con Taxi Driver lo llevó a un interesante nivel. De Niro consiguió la licencia para conducir taxis de verdad en la ciudad de Nueva York, y obtuvo permiso para conducirlos en turnos de doce horas como los que hacía el personaje de Travis Bickle. Hasta llegaba a transportar pasajeros cuando era necesario. Estuvo tres meses realizando el trabajo antes de poder hacer su actuación para Scorsese.

En uno de estos singulares turnos de trabajo, se encontró con un actor sin trabajo que le admiraba tras verle en películas como El Padrino. Parte II. Cuando vio al ganador del Oscar siendo su conductor, sólo pudo preguntarle si tan mal estaba la cosa en cuanto a trabajos de actor. Pero a De Niro no le faltaron, así que no tuvo necesidad de renovar una licencia que caducó a finales de mayo de 1976, cuatro meses después del estreno de la película. Eso sí, la Comisión de Taxis y Limusinas de Nueva York conservó una copia de dicha licencia que luego compartió por redes sociales para dejar constancia del trabajo realizado.

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